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Por Ángel Martí
México emerge como protagonista del nuevo ciclo industrial. El Plan México, respaldado por la tercera edición del Índice de Desarrollo Industrial (IDI), traza la hoja de ruta para convertir al país en el eje manufacturero de Norteamérica y en un referente del orden productivo global.
El IDI revela un crecimiento acelerado en infraestructura y atracción de inversión extranjera. Nuevo León lidera con 18 millones de m² de espacio industrial, mientras Chihuahua reafirma su vocación exportadora con más de 67 mil millones de dólares anuales. La Ciudad de México, por su parte, se consolida como hub de capital internacional con 16 mil millones de dólares en inversión extranjera directa en el sector secundario. Este dinamismo ocurre en un momento clave: la revisión del T-MEC y la competencia por manufactura avanzada. Las empresas buscan certidumbre operativa, infraestructura confiable y cercanía a mercados estratégicos, condiciones que México está logrando articular.
Seis estados concentran más del 51% del PIB manufacturero nacional: Nuevo León, Estado de México, Coahuila, Jalisco, Guanajuato y Baja California. Estos polos se perfilan como corredores clave para sectores de alto valor como electromovilidad, semiconductores y aeroespacial. El fortalecimiento de proveedores locales, especialmente pymes, será decisivo para consolidar ecosistemas industriales más sofisticados. Los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar (PODECOBI) aceleran esta integración, con Chihuahua, Sonora y Guanajuato a la cabeza como hubs listos para manufactura avanzada.
El IDI también refleja avances sociales: 26 estados superan los 10 años de escolaridad promedio y el ingreso de la población económicamente activa creció cerca de 10%. Estos indicadores refuerzan la competitividad del país, mostrando que el desarrollo industrial se acompaña de una transformación social que potencia el talento y el bienestar.
Una oportunidad histórica
“México ya tiene la atención del mundo; ahora toca demostrar que respondemos con certidumbre y visión estratégica”, señaló Sergio Argüelles, CEO y Presidente de FINSA.
El Plan México articula acciones para elevar el contenido nacional, profesionalizar el talento y garantizar energía sostenible, asegurando que la modernización industrial avance con equilibrio regional y competitividad global.
México está ante la oportunidad más estratégica de su historia reciente: consolidarse como el eje industrial de Norteamérica y un actor decisivo en la nueva arquitectura productiva mundial.