Pasar al contenido principal

IA en LATAM: adopción masiva, ejecución rezagada

Por Giovanni Vargas 

La inteligencia artificial en América Latina ha superado la fase exploratoria y ya forma parte del stack operativo de la mayoría de las grandes organizaciones. Sin embargo, ese avance es superficial. La región no enfrenta un déficit tecnológico, sino una brecha estructural entre adopción y ejecución. La IA está presente, pero no está integrada en el negocio.

 

IA
El riesgo no es quedarse atrás en adopción, sino en la capacidad de convertir la IA en un motor real de crecimiento.

El estudio Observatorio Agentic AI 2026, de NTT DATA y CIONET, lo evidencia con claridad: el 59% de las organizaciones opera con pilotos aislados y sólo el 3.8% ha logrado escalar la IA a nivel industrial. A esto se suma que el 40% de los directivos no logra construir un caso de negocio sólido, apenas el 10% de las iniciativas cuenta con patrocinio de alta dirección y el 66% de las empresas invierte menos del 5% de su presupuesto de TI en inteligencia artificial. 

Estos datos no reflejan una fase temprana de madurez, sino una desconexión operativa. La IA se prueba, pero no se institucionaliza. Se implementa como herramienta, pero no como capacidad estratégica. Bajo esta lógica, el escalamiento es la excepción.

El factor crítico no es técnico, es organizacional. Ignacio Romero, Partner y Head of Digital Technology de NTT DATA, lo plantea de forma directa: “Las organizaciones no enfrentan un problema de acceso a la tecnología, sino de capacidad para convertirla en una ventaja competitiva.” El problema es de liderazgo, de modelo operativo y de integración con el negocio.

En México, esta brecha se replica con precisión. Existe dinamismo en la adopción -especialmente en sectores como retail, fintech y telecom-, pero con debilidades en gobernanza de datos, inversión estratégica y patrocinio ejecutivo. El riesgo no es quedarse atrás en adopción, sino en la capacidad de convertir la IA en un motor real de crecimiento.

El impacto es inmediato en marketing. La mayoría de las organizaciones ya utiliza IA para segmentación, automatización y optimización de campañas, pero dentro de una lógica de eficiencia incremental. El salto competitivo exige otra cosa: sistemas donde la IA no sólo ejecute, sino tome decisiones.

Esto implica rediseñar el marketing como un sistema adaptativo, donde los datos alimentan decisiones en tiempo real, los modelos ajustan inversión y canales sin intervención humana y la personalización opera a escala individual. Sin una arquitectura sólida de datos y gobernanza, este modelo no es viable. El estudio confirma la limitación: el 89% de las organizaciones tiene niveles incipientes en la gestión de datos no estructurados y sólo el 26% está preparado para operar agentes autónomos a escala. 

Aquí emerge el concepto de Agentic AI como punto de inflexión. No se trata de automatizar tareas, sino de delegar decisiones. Esto exige confianza en los sistemas, rediseño de procesos y alineación estratégica desde la alta dirección. Sin estos elementos, la IA permanece como herramienta táctica.

NTT DATA se posiciona en este escenario desde la integración, no desde la experimentación. Con ingresos superiores a 30 mil millones de dólares, presencia global y servicios al 75% del Fortune Global 100, su enfoque está en articular datos, arquitectura y negocio para escalar la IA con impacto real. 

El punto de quiebre para LATAM y México ya no es adoptar inteligencia artificial, sino operarla. La diferencia entre experimentar y transformar radica en la capacidad de conectar liderazgo, modelo operativo y datos en una misma agenda. En marketing, esta diferencia se traducirá rápidamente en desempeño: las organizaciones que evolucionen hacia sistemas de decisión autónoma capturarán valor de forma exponencial; las demás seguirán optimizando sin transformar.

Version Digital

Shutterstock