Grandes tecnológicas financian con deuda la carrera por la infraestructura de IA
Nvidia planea recaudar al menos 20 mil millones de dólares mediante una emisión de bonos, su primera operación de deuda desde que el auge de la inteligencia artificial transformó su modelo de negocio y escala de operaciones. Según fuentes cercanas al proceso, la cifra podría acercarse a los 25 mil millones de dólares, aunque la compañía solo reveló sus intenciones ante la SEC sin especificar el monto. La operación refleja un patrón que se consolida entre las grandes empresas tecnológicas vinculadas al comercio de IA: acudir a los mercados de capitales para financiar una expansión sin precedentes en infraestructura computacional.
Este movimiento no ocurre en el vacío. Alphabet anunció planes para recaudar 85 mil millones de dólares en ofertas relacionadas con acciones tras asegurar más de 55 mil millones en nueva deuda desde noviembre. Amazon, por su parte, captó aproximadamente 54 mil millones de dólares en deuda a principios de año en mercados de EE. UU. y Europa, y anunció una venta adicional de deuda canadiense por alrededor de 10 mil millones. Super Micro también recurrió a financiamiento por 7 mil millones de dólares para cubrir compras de hardware. El patrón es claro: la carrera por la capacidad de cómputo se financia con deuda a gran escala, no solo con flujo operativo. Según analistas del sector, este ciclo recuerda las grandes rondas de inversión en infraestructura de telecomunicaciones de finales de los noventa, aunque con fundamentos financieros considerablemente más sólidos.
Nvidia cerró su año fiscal 2026 con ventas de 216 mil millones de dólares, frente a los 27 mil millones del año fiscal 2022, el año previo al lanzamiento de ChatGPT. Esa aceleración convirtió a la compañía en el principal proveedor de unidades de procesamiento gráfico para modelos de IA y hyperscalers globales. Con 49 mil millones de dólares en flujo de efectivo libre en el último trimestre —35 mil millones más que en el mismo período del año anterior—, Nvidia opera desde una posición de fortaleza financiera que le permite apalancar deuda en condiciones favorables. Los recursos captados se destinarán a propósitos corporativos generales, incluyendo refinanciamiento de deuda existente, además de sostener un programa de retorno de capital que contempla la recompra de 80 mil millones de dólares en acciones y un dividendo revisado al alza. Para estrategas e inversores, la señal es inequívoca: las empresas que controlan la infraestructura de IA están apostando a que la demanda de capacidad computacional seguirá creciendo a un ritmo que justifica niveles de endeudamiento históricamente elevados.