IA y digitalización aceleran la identificación de especies vegetales en riesgo de extinción
Botánicos de los Jardines Botánicos Reales de Kew advierten que cerca del 40% de las 70,000 especies de plantas evaluadas globalmente enfrentan riesgo de extinción, mientras otras 330,000 aún no han sido analizadas. A ese panorama se suma la estimación de que existen 100,000 especies que la ciencia todavía no ha nombrado. En ese contexto, la inteligencia artificial y la digitalización masiva de colecciones científicas están emergiendo como herramientas clave para acelerar la identificación y preservación de biodiversidad vegetal y fúngica antes de que desaparezca.
Según el informe más reciente de RBG Kew, los modelos de IA ya son capaces de identificar especies de alta complejidad taxonómica —como juncos y musgos de turba, cuyas características distintivas son microscópicas— con una precisión que en algunos casos supera a la de especialistas humanos. Adicionalmente, la digitalización de especímenes históricos está generando hallazgos inesperados: datos genéticos extraídos de muestras de hongos con 180 años de antigüedad apuntan hacia lo que los investigadores describen como una potencial 'mina de oro genómica'. Cada año se registran cerca de 2,000 nuevas especies vegetales, pero el Prof. Alexandre Antonelli, director ejecutivo de ciencia en Kew, reconoce que esa cifra 'apenas rasca la superficie' del universo por descubrir.
Desde una perspectiva de negocio y política pública, las implicaciones son significativas. Plantas y hongos no identificados podrían contener compuestos activos para nuevas medicinas o representar cultivos con potencial de adaptación climática —recursos que se pierden de forma irreversible si la extinción precede al descubrimiento. Entorno ha seguido de cerca esta convergencia entre tecnología y ciencias naturales como señal de una tendencia más amplia: la digitalización de acervos físicos en instituciones científicas del sur global —como los 37,000 especímenes catalogados en Madagascar— está redistribuyendo el acceso al conocimiento y abriendo nuevas posibilidades de colaboración internacional. RBG Kew ha digitalizado ya sus 7.4 millones de especímenes, incluidos los recolectados por Charles Darwin, consolidando un modelo que otras instituciones están comenzando a replicar. Para los estrategas corporativos e inversores en biotecnología y agroindustria, este proceso de digitalización científica representa una señal débil que merece seguimiento: el inventario digital de la biodiversidad podría convertirse en infraestructura crítica para la innovación de la próxima década.