Acceso eléctrico en zonas remotas: cómo México cierra la brecha del 0.15% sin cobertura
Más de 17 mil obras de electrificación buscan llevar energía a comunidades de difícil acceso y pueblos originarios
Acceso universal a la electricidad sigue siendo un desafío en México, aunque el país ha alcanzado una cobertura del 99.85%. El reto se concentra en el 0.15% restante: comunidades ubicadas en zonas serranas y remotas donde la extensión de la red convencional requiere soluciones específicas y una inversión estratégica diferenciada.…

Acceso universal a la electricidad sigue siendo un desafío en México, aunque el país ha alcanzado una cobertura del 99.85%. El reto se concentra en el 0.15% restante: comunidades ubicadas en zonas serranas y remotas donde la extensión de la red convencional requiere soluciones específicas y una inversión estratégica diferenciada.
Entre octubre de 2024 y abril de 2026 están en marcha 17 mil 16 obras de electrificación con una inversión de 11 mil 562 millones de pesos, beneficiando a más de 330 mil personas. De cara a 2026, se tienen programadas 3 mil 237 nuevas obras con una inversión cercana a mil 786 millones de pesos que alcanzarán a más de 75 mil habitantes, priorizando pueblos originarios. Esta estrategia responde a lo que se denomina "justicia energética": el reconocimiento de que el acceso equitativo a servicios básicos es un factor determinante de desarrollo territorial.
La confiabilidad del sistema eléctrico nacional también ha mejorado significativamente. El país cuenta con una capacidad efectiva de 62 mil 713 megawatts, superior a la demanda máxima estimada de 55 mil 600 megawatts. Las alertas por insuficiencia de reserva operativa han disminuido: de 24 alertas y cuatro emergencias en 2024 a solo tres alertas en 2025, sin reportes en lo que va de 2026. Esta mejora refleja inversiones en automatización de más de 4 mil 500 circuitos para detectar y aislar fallas, sistemas de monitoreo de fenómenos meteorológicos y la adición de cinco nuevas centrales de ciclo combinado que aportan más de 3 mil megawatts al sistema.
La estrategia también contempla inversiones en transmisión y distribución, especialmente en estados del sur y sureste, con el objetivo de ampliar cobertura y mejorar la calidad del servicio en regiones con mayor rezago. Este enfoque dual—expandir acceso en zonas desatendidas mientras se fortalece la confiabilidad del sistema existente—refleja un cambio en la priorización de la infraestructura energética hacia criterios de equidad territorial y resiliencia operativa.


