Presiones cambiarias y estabilidad fiscal: el panorama macroeconómico de República Dominicana hacia 2026
Depreciación controlada del peso y perspectivas de crecimiento del 4% definen la estrategia económica del país
Dinámicas cambiarias y estabilidad monetaria caracterizan el escenario económico dominicano en el corto plazo. La volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 4.89%, significativamente inferior a la volatilidad histórica de referencia de 11.29%, lo que sugiere que los mercados están mostrando signos de estabilidad relativa. Las decisiones de…

Dinámicas cambiarias y estabilidad monetaria caracterizan el escenario económico dominicano en el corto plazo. La volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 4.89%, significativamente inferior a la volatilidad histórica de referencia de 11.29%, lo que sugiere que los mercados están mostrando signos de estabilidad relativa. Las decisiones de política monetaria del Banco Central de la República Dominicana y de la Reserva Federal estadounidense son factores determinantes en la evolución del tipo de cambio, junto con la demanda interna de dólares relacionada con las importaciones y el comportamiento de la economía local.
Perspectivas de crecimiento económico para los próximos años apuntan hacia un panorama alentador. Se anticipa que el crecimiento real del PIB alcanzará un 4%, impulsado por tasas de interés más bajas y un entorno internacional más favorable. La estabilidad política y las políticas pro-mercado son factores que seguirán respaldando el dinamismo económico del país. La reducción de las tasas de interés se espera que libere demanda interna y estimule la inversión, mientras que un entorno externo más estable favorecerá la recuperación del turismo. El gobierno dominicano ha adoptado un enfoque proactivo mediante la aprobación de un presupuesto suplementario que incrementa el gasto de capital en 0.4% del PIB para 2025, ampliando el déficit global al 3.5% del PIB. Para 2026, se proyecta un déficit fiscal global de 3.2% del PIB y un superávit primario de 0.5%.
Trayectoria cambiaria y sostenibilidad externa marcan el horizonte de mediano plazo. El Banco Central estima que el tipo de cambio podría alcanzar aproximadamente 66.35 pesos en septiembre de 2026 y cerca de 69.15 pesos un año después, indicando una tendencia de depreciación continua pero controlada. Se anticipa un fortalecimiento global del dólar hacia finales de 2026 en este contexto de depreciación ordenada. La deuda pública bruta se mantendría estable alrededor del 58% del PIB durante los próximos 12 a 18 meses, siempre que no ocurran eventos macroeconómicos inesperados. Los sólidos superávits provenientes de exportaciones de servicios y remesas compensarán los déficits en las cuentas de ingresos y comercio de mercancías, proyectando que el déficit por cuenta corriente se situará entre el 2% y el 2.5% del PIB a finales de 2025 y 2026.
Flujos de inversión y riesgos sistémicos completan el análisis prospectivo. La inversión extranjera directa neta se estima en un rango del 3.5% al 4.0% del PIB, siendo el turismo, el comercio, la industria, la energía y el sector inmobiliario las áreas clave. Esta inversión se considera suficiente para cubrir la brecha externa. No obstante, persisten riesgos relacionados con eventos climáticos adversos y desafíos de gobernabilidad, comunes en mercados emergentes, aunque se mantiene una visión optimista respecto a los indicadores económicos fundamentales del país.


