Las desigualdades ambientales persisten en zonas industriales de Chile a pesar de mejoras generales
Brechas regionales en calidad del aire desafían regulaciones sobre contaminación atmosférica
Dos décadas de avances en calidad del aire conviven con desigualdades persistentes entre regiones chilenas, especialmente en el sur y áreas industriales. Aunque se ha logrado reducir contaminantes como el material particulado fino (PM2.5), las brechas ambientales siguen siendo un desafío estructural que afecta de manera desproporcionada a comunidades específicas.…

Dos décadas de avances en calidad del aire conviven con desigualdades persistentes entre regiones chilenas, especialmente en el sur y áreas industriales. Aunque se ha logrado reducir contaminantes como el material particulado fino (PM2.5), las brechas ambientales siguen siendo un desafío estructural que afecta de manera desproporcionada a comunidades específicas.
El uso intensivo de leña húmeda en el sur chileno emerge como la principal fuente de contaminación atmosférica regional. La implementación deficiente de regulaciones sobre combustibles de biomasa, que forma parte integral de la identidad cultural de muchas comunidades, complica significativamente los esfuerzos por mejorar la calidad del aire. A esto se suman factores geográficos y la estabilidad atmosférica asociada al océano Pacífico, que dificultan la dispersión natural de contaminantes. Simultáneamente, las denominadas "zonas de sacrificio" en el norte y centro del país representan un problema persistente: aunque se ha observado disminución en dióxido de azufre (SO₂), episodios agudos de contaminación siguen siendo frecuentes en localidades como Coronel y Talcahuano.
La medición y regulación operan bajo el Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP), establecido por el Ministerio Secretaría General de la Presidencia, que clasifica desde "buena" (0-99) hasta "emergencia" (500 o superior). Las restricciones vigentes incluyen prohibición de calefactores a leña en zonas específicas, restricciones vehiculares permanentes según antigüedad y sello ambiental, y control de quemas agrícolas entre marzo y septiembre. Las partículas gruesas (MP10), definidas como menores a 10 micrómetros pero mayores a 2.5 micrómetros, constituyen un indicador clave de monitoreo.
Desafío futuro: la tensión entre regulación ambiental y prácticas culturales arraigadas requiere soluciones que trasciendan prohibiciones, integrando tecnologías limpias de calefacción, transporte descarbonizado y modelos de desarrollo que no perpetúen la concentración de contaminación en territorios específicos. Sin intervención estructural, las brechas ambientales tenderán a ampliarse en línea con presiones industriales crecientes.


