Celdas solares tándem alcanzan eficiencia del 35.5%: qué significa para la transición energética
Los avances en tecnología fotovoltaica de silicio-perovskita aceleran la viabilidad comercial de energía solar de próxima generación
Celdas solares tándem de silicio cristalino-perovskita han alcanzado una eficiencia de conversión del 35.5 por ciento, según verificación de la Instalación de Pruebas Solares Europea, un laboratorio de referencia en calibración de dispositivos fotovoltaicos. Este resultado representa un salto significativo respecto a la eficiencia promedio del mercado actual, que ronda…

Celdas solares tándem de silicio cristalino-perovskita han alcanzado una eficiencia de conversión del 35.5 por ciento, según verificación de la Instalación de Pruebas Solares Europea, un laboratorio de referencia en calibración de dispositivos fotovoltaicos. Este resultado representa un salto significativo respecto a la eficiencia promedio del mercado actual, que ronda el 25 por ciento según datos de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos. Aunque existen celdas con eficiencias superiores al 50 por ciento, estas se limitan a aplicaciones especializadas como paneles para satélites, lo que las hace económicamente inviables para generación terrestre masiva.
La tecnología tándem de silicio-perovskita representa un cambio fundamental en la arquitectura fotovoltaica. A diferencia de las celdas monocristalinas convencionales, estas estructuras superponen dos materiales semiconductores con diferentes bandas de energía, permitiendo capturar un espectro más amplio de la radiación solar. Los estudios teóricos sugieren que estas celdas podrían alcanzar eficiencias de hasta el 43 por ciento en condiciones de laboratorio. La trayectoria de mejora es evidente: en noviembre de 2023 se reportó 33.9 por ciento, en junio de 2024 alcanzó 34.6 por ciento, y ahora se ha llegado al 35.5 por ciento. Esta curva de progresión indica que la tecnología se acerca a su potencial teórico máximo.
Para el mercado energético de México y América Latina, estos avances tienen implicaciones estratégicas concretas. La región posee recursos solares excepcionales, con irradiancia promedio superior a 5 kWh/m²/día en amplias zonas, pero enfrenta desafíos de adopción relacionados con costos de instalación y retorno de inversión. Celdas más eficientes reducen el área requerida por megavatio instalado, disminuyendo costos de balance de sistema (estructuras, cableado, inversores) y acelerando la amortización de proyectos. Según análisis de la Agencia Internacional de Energía, cada punto porcentual de mejora en eficiencia reduce el costo nivelado de electricidad (LCOE) entre 3 y 5 por ciento en plantas de gran escala.
Sin embargo, la brecha entre récords de laboratorio y producción comercial sigue siendo crítica. Escalar estas celdas a nivel industrial requiere resolver desafíos de estabilidad a largo plazo (las perovskitas son sensibles a humedad y temperatura), reproducibilidad en líneas de manufactura y certificación de durabilidad a 25-30 años. Los fabricantes que logren comercializar estas tecnologías en volúmenes significativos—no solo demostrar eficiencias en prototipos—serán quienes definan la competitividad del mercado solar en la próxima década. Para inversores y desarrolladores de proyectos en la región, el indicador relevante no es el récord de laboratorio, sino cuándo estas eficiencias estarán disponibles en módulos comerciales a escala y a qué precio.


