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Economia

Infraestructura energética submarina: cómo los proyectos offshore redefinen la cadena de suministro en África y Europa

Contratos por $911 millones revelan la escala de inversión en desarrollos de gas y biocombustibles en mercados emergentes

Dos contratos de ingeniería y construcción por aproximadamente €800 millones ($911 millones) ilustran la magnitud de la inversión en infraestructura energética submarina y transición de combustibles en mercados clave. El primero corresponde al desarrollo de la tercera fase del campo Baleine en aguas profundas de Costa de Marfil, a profundidades

Redaccion E30·28/7/2026
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Infraestructura energética submarina: cómo los proyectos offshore redefinen la cadena de suministro en África y Europa

Dos contratos de ingeniería y construcción por aproximadamente €800 millones ($911 millones) ilustran la magnitud de la inversión en infraestructura energética submarina y transición de combustibles en mercados clave. El primero corresponde al desarrollo de la tercera fase del campo Baleine en aguas profundas de Costa de Marfil, a profundidades de hasta 1,300 metros, que requiere la instalación de 50 kilómetros de tuberías rígidas, sistemas de producción submarinos, gasoductos flexibles de exportación de gas de 3 kilómetros y 22 kilómetros de umbilicales submarinos. Este tipo de proyectos, con ciclos de ejecución de tres años, demanda capacidades especializadas en fabricación offshore y logística de construcción marina.

Paralelamente, la segunda iniciativa aborda la modernización de infraestructura de biorrefinación en Europa, específicamente la construcción de una unidad de desoxigenación en Venecia diseñada para procesar 70 toneladas por hora de materias primas biogénicas. Este contrato refleja un patrón más amplio en la industria energética: la coexistencia de inversiones en extracción de hidrocarburos tradicionales con desarrollos en biocombustibles y combustibles sostenibles. Según reportes de la Agencia Internacional de la Energía, la capacidad global de biorrefinación creció 23% entre 2022 y 2024, impulsada por regulaciones europeas de descarbonización y demanda de combustibles de aviación sostenible.

Estos contratos señalan tres dinámicas estratégicas para el sector de servicios energéticos: primero, la persistencia de inversión en gas natural en mercados africanos emergentes, donde proyectos como Baleine representan diversificación de portafolios de energía; segundo, la aceleración de capacidades de biorrefinación como respuesta a mandatos regulatorios en la UE, donde los biocombustibles de aceite vegetal hidrotratado enfrentan presión competitiva de combustibles sintéticos; y tercero, la concentración de capacidades de construcción offshore en empresas con flota propia de buques especializados y astilleros integrados, lo que genera barreras de entrada significativas para competidores. La combinación de estos dos proyectos en geografías y tecnologías distintas refleja cómo las empresas de servicios energéticos navegan una transición dual: mantener relevancia en infraestructura hidrocarburífera tradicional mientras construyen competencias en cadenas de valor de energía baja en carbono.