Presión fiscal y riesgo político amenazan estabilidad del tipo de cambio en Colombia
Proyecciones de fortaleza del peso se enfrentan a incertidumbre macroeconómica y electoral
Dinámicas cambiarias en Colombia revelan un escenario de corto plazo marcado por volatilidad controlada, pero con riesgos estructurales que podrían revertir la tendencia de apreciación del peso colombiano observada en períodos recientes. Mientras el dólar estadounidense se cotizó en promedio a 3,137.48 pesos al cierre de operaciones, la volatilidad actual…

Dinámicas cambiarias en Colombia revelan un escenario de corto plazo marcado por volatilidad controlada, pero con riesgos estructurales que podrían revertir la tendencia de apreciación del peso colombiano observada en períodos recientes. Mientras el dólar estadounidense se cotizó en promedio a 3,137.48 pesos al cierre de operaciones, la volatilidad actual se sitúa en 5.26%, significativamente inferior a la volatilidad de referencia del 13.74%, sugiriendo una fase de relativa estabilidad en el mercado cambiario. Sin embargo, esta calma superficial contrasta con las presiones subyacentes que condicionarán la evolución del tipo de cambio en los próximos meses.
Proyecciones de mediano plazo del sector financiero colombiano anticipan que el dólar promediará 3,878 pesos durante 2026, sustentadas en un contexto de debilidad global de la divisa estadounidense, un flujo sostenido de remesas y expectativas de ajustes al alza en tasas de interés locales. Esta apreciación del peso responde a dinámicas observadas en 2025, cuando la divisa nacional se fortaleció un 14% frente al dólar, principalmente por la pérdida de valor global de la moneda estadounidense, exacerbada por volatilidad en la política comercial estadounidense y una caída del 9% en el índice DXY. El diferencial de tasas de interés también juega un papel relevante: mientras la Reserva Federal redujo su tasa al rango de 3.50%-3.75%, el Banco de la República mantiene su tasa en 9.25%, creando incentivos para estrategias de carry trade que podrían sostener la demanda por pesos.
No obstante, el panorama para el año en curso enfrenta riesgos macroeconómicos y políticos significativos que podrían generar presiones alcistas sobre la tasa de cambio. La incertidumbre fiscal, exacerbada por el recorte en la calificación soberana de Colombia y el proceso electoral en marcha, representa un factor de riesgo que podría revertir la tendencia de apreciación del peso. Estos elementos sugieren que las proyecciones de fortaleza de la moneda local dependerán críticamente de la capacidad del Gobierno para contener presiones inflacionarias y mantener la confianza de inversionistas, en un contexto donde la política monetaria local permanece restrictiva pero podría enfrentar presiones por ajustes salariales y demandas fiscales.


