Cooperativas industriales mexicanas han experimentado ciclos de crisis y resurgimiento que revelan patrones de transformación empresarial poco estudiados en la literatura de management. Una fábrica de cal hidráulica establecida en Jasso, Hidalgo, en 1881 por el empresario británico Henry Gibbon enfrentó quiebra en 1906, momento en que el Banco Central asumió su control. La intervención del empresario Fernando Pimentel y Fagoaga como socio permitió la reconstitución de la operación como Compañía Manufacturera de Cemento Portland en 1909, consolidándose como sociedad anónima con múltiples inversores.

La competencia sectorial intensificó presiones sobre el modelo de propiedad privada. La fundación de una planta rival en 1910 coincidió con la Revolución Mexicana, evento que interrumpió cadenas de suministro y mercados. La Gran Depresión de 1929 y la suspensión de operaciones en 1931 permitieron que la competencia adquiriera las acciones de la planta original, amenazando su continuidad. En este contexto crítico, los trabajadores movilizados presionaron por la expropiación mediante la Ley de Utilidad Pública, con intervención del gobierno estatal de Hidalgo. El 2 de noviembre de 1931, 192 trabajadores fundadores adquirieron la cooperativa por 1 millón 312,555.66 pesos de la época, comprometiéndose a liquidar la deuda en 10 años. El esfuerzo colectivo permitió saldar el pasivo en 9 años, demostrando viabilidad del modelo cooperativo en industria pesada.

Expansión territorial y diversificación marcaron el período 1940-1970. La construcción de una segunda planta en Lagunas, Oaxaca, en 1940, amplió capacidad productiva. El liderazgo de Guillermo Álvarez Macías desde 1953 impulsó planificación de ciudades cooperativas integradas en Hidalgo y Oaxaca. La fundación de un equipo deportivo profesional en 1961 reflejó consolidación de identidad corporativa y presencia comunitaria. Sin embargo, transiciones de liderazgo tras la muerte de Álvarez Macías en 1976 generaron dinámicas de sucesión que debilitaron gobernanza institucional. La elección de José Luis Becerril Benítez en 1978 y posterior nombramiento de Guillermo Álvarez Cuevas en 1988 evidenciaron concentración de poder en líneas familiares.

Crisis de gobernanza emergió en 2020 cuando conflictos internos sobre control de activos y gestión operativa escalaron a acusaciones de delitos graves contra liderazgo histórico. Este episodio ilustra vulnerabilidades de cooperativas sin mecanismos modernos de transparencia, auditoría independiente y rotación de cargos. Organizaciones de este tipo enfrentan presión creciente para adoptar estándares de gobierno corporativo que equilibren principios cooperativos con exigencias de accountability en contextos de complejidad operativa y exposición legal.