Presión alcista caracteriza el comportamiento del tipo de cambio en Colombia, con el dólar estadounidense cerrando operaciones a 3,117.48 pesos colombianos, reflejando un incremento del 1.76% respecto a la jornada anterior. Durante la última semana, la moneda estadounidense ha mostrado un aumento del 1.39%, aunque en perspectiva interanual registra un descenso significativo del 17.99%. La volatilidad actual se sitúa en 14.06%, superando la volatilidad de referencia del 13.82%, lo que indica una ligera inestabilidad en el mercado cambiario colombiano.

La tendencia positiva del dólar se ha consolidado durante los últimos cuatro días consecutivos, reflejando dinámicas más amplias en los mercados de divisas emergentes. Según análisis de instituciones financieras locales, la proyección para 2026 anticipa que el dólar promediará 3,878 pesos colombianos, fundamentada en tres factores estructurales: la debilidad global del dólar, el flujo sostenido de remesas hacia Colombia y la expectativa de ajustes al alza en las tasas de interés locales. Este escenario contrasta con el comportamiento observado en 2025, cuando la divisa nacional se apreció un 14% frente al dólar, impulsada principalmente por la pérdida de valor global de la moneda estadounidense y una caída del 9% en el índice DXY (Dólar Index).

Diferenciales de tasas de interés entre economías generan dinámicas de carry trade que condicionan las proyecciones cambiarias. Mientras la Reserva Federal de Estados Unidos ha reducido su tasa al rango de 3.50%-3.75%, el Banco de la República de Colombia mantiene su tasa en 9.25%, creando un diferencial que favorece estrategias de arbitraje. El mercado anticipa posibles incrementos en tasas locales relacionados con el aumento del salario mínimo, dinámicas que podrían contribuir a que el dólar se sitúe cerca de los 3,878 pesos en 2026.

Sin embargo, el panorama para el presente año no está exento de riesgos estructurales. Incertidumbre fiscal exacerbada por el recorte en la calificación soberana de Colombia y el proceso electoral son factores que podrían generar presiones alcistas sobre la tasa de cambio en los próximos meses. Estos elementos contrastan con las medidas adoptadas por el Gobierno para contener una depreciación mayor del peso, evidenciando la tensión entre factores de apreciación a largo plazo y presiones de corto plazo derivadas de la incertidumbre macroeconómica y política.