Proyecciones de crecimiento económico para México en 2026 muestran un giro hacia el optimismo moderado, con revisiones al alza que reflejan un desempeño más robusto en la actividad económica durante el segundo trimestre. Sin embargo, este avance se ve parcialmente contrarrestado por una desaceleración más pronunciada de lo anticipado en el tercer trimestre. A lo largo del período proyectado, se prevé una aceleración gradual en las tasas de crecimiento trimestral, sugiriendo una trayectoria de recuperación lenta pero sostenida.
La recuperación esperada descansa en tres pilares con dinámicas desiguales. En primer lugar, el consumo privado, que mostró debilidad al inicio del año, se anticipa que recupere su tendencia conforme avance 2026. En segundo lugar, la inversión privada permanece como el punto débil del escenario, reflejando la incertidumbre que persiste en torno a la relación comercial con Estados Unidos y los procesos de ratificación y revisión de tratados comerciales bilaterales. En tercer lugar, las exportaciones se proyectan con una expansión moderada, alineada con las perspectivas de producción industrial en Estados Unidos y respaldada por la demanda sostenida de bienes del sector tecnológico.
En materia de estabilidad de precios, las proyecciones mantienen un nivel de inflación general del 3.5% para el cierre de 2026, mientras que la inflación subyacente se ha ajustado ligeramente al alza, del 3.4% al 3.5%. Según las estimaciones, la meta de inflación del 3.0% no se alcanzaría hasta el cuarto trimestre de 2027, lo que indica un proceso de desinflación más lento de lo deseado.
Los riesgos identificados para la trayectoria inflacionaria son múltiples y de naturaleza diversa. Entre ellos destacan la persistencia de la inflación subyacente, posibles disrupciones derivadas de cambios en políticas comerciales internacionales, efectos inflacionarios de conflictos geopolíticos, perturbaciones climáticas que afecten los precios de productos agropecuarios, y presiones de costos que podrían trasladarse a los precios al consumidor. Adicionalmente, se ha identificado una tendencia a la depreciación del peso mexicano, que podría amplificar presiones inflacionarias al encarecer bienes importados y afectar la competitividad de las exportaciones mexicanas en mercados internacionales.



