República Dominicana prepara el encuentro bienal más relevante de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), programado para octubre de 2026 en Santiago de los Caballeros. Este foro reunirá a cancilleres, ministros y delegaciones de los 45 Estados miembros y 14 miembros asociados, además de representantes de organismos internacionales, banca multilateral, sector privado, academia y sociedad civil.

Según explicó el secretario de la CEPAL, Luis Fidel Yáñez, la reunión proporcionará a los gobiernos de la región un espacio para analizar el contexto geopolítico y geoeconómico global, así como para debatir respuestas a los desafíos que enfrenta América Latina y el Caribe. Funcionarios dominicanos han enfatizado que el evento debe trascender más allá de los días de sesiones, buscando generar nuevas conversaciones, alianzas e iniciativas que fortalezcan la cooperación regional. El énfasis en el multilateralismo que genere resultados concretos y sostenibles refleja una preocupación creciente entre gobiernos latinoamericanos por construir respuestas coordinadas ante rupturas geoeconómicas.

Agenda temática refleja prioridades estratégicas emergentes. Los temas de trabajo incluyen integración regional, transformación digital, inteligencia artificial, desarrollo productivo y macroeconomía para el desarrollo. Un panel específico abordará el impacto del diálogo público-privado en la transformación nacional, mientras que otro reunirá a cancilleres y altas autoridades para discutir la gestión de transformaciones en una era de rupturas geopolíticas. Esta estructura sugiere que los gobiernos latinoamericanos reconocen que la adopción de tecnologías emergentes y la reconfiguración de cadenas de valor requieren marcos de cooperación que integren múltiples actores.

Como comisión regional de Naciones Unidas enfocada en análisis y cooperación económica y social, la CEPAL ha posicionado sus períodos de sesiones como espacios donde se definen prioridades y estrategias de cooperación regional. La decisión de celebrar esta edición en República Dominicana fue adoptada durante la sesión anterior realizada en Lima en 2024, sumándose a la experiencia del país como anfitrión de la 32.ª sesión en 2008. Este tipo de foros regionales adquiere relevancia estratégica en contextos de fragmentación geoeconómica, donde gobiernos buscan identificar espacios de convergencia y construir respuestas ante desafíos comunes que trascienden fronteras nacionales.