Economía cubana opera bajo presiones cambiarias significativas, con el peso enfrentando volatilidad que supera los niveles de referencia del mercado. La inestabilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 4,1%, superando la volatilidad de referencia del 3,63%, lo que indica un aumento en la inestabilidad del mercado y refleja las tensiones subyacentes en el sistema monetario.

Proyecciones oficiales estiman un crecimiento económico del 1% para 2026, manteniendo la misma tasa que se había estimado para el año anterior, aunque no se logró alcanzar debido a la contracción del Producto Interno Bruto. Autoridades han señalado que el país operará en un contexto de "economía de guerra", enfrentando amenazas y tensiones que podrían intensificarse. Entre 2020 y 2024, la economía cubana se contrajo un 11%, y en 2024, el PIB retrocedió un 1,1%, marcando el segundo año consecutivo de caída. Las expectativas de crecimiento se sustentan en mejores perspectivas para el turismo y los servicios de exportación, especialmente en el sector de servicios médicos, que continúan siendo fundamentales para la obtención de divisas.

Inflación proyectada alcanzaría el 10% en los precios del mercado formal, representando una reducción de cinco puntos porcentuales respecto a la inflación interanual registrada al cierre de 2025, que alcanzó el 14,07%. Déficit fiscal estimado para 2026 asciende a 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a aproximadamente 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial para empresas, cifra similar a la del año anterior. Autoridades han reconocido la persistencia de problemas estructurales, como la escasez de productos básicos, apagones, inflación elevada, creciente dolarización y fuerte migración.

Gobierno cubano ha enfatizado la necesidad de atraer inversión extranjera y ha prometido un entorno "más dinámico y transparente" para los inversores, ofreciendo mayores facilidades y garantías, a pesar de las dificultades financieras actuales y la complejidad del contexto internacional y doméstico. Históricamente, el peso cubano ha experimentado múltiples ciclos de devaluación. En 2002, la tasa de cambio era de 21 pesos cubanos por dólar, pero posteriormente se devaluó hasta alcanzar los 26 pesos. En abril de 2005, el gobierno acordó una paridad de 1:1 con el dólar, más un impuesto del 10%, implicando una pérdida del 12% de valor por cada dólar cambiado. Este escenario se mantuvo hasta el 1 de enero de 2021, cuando se implementó el "Día Cero" de la unificación monetaria, alineando el tipo de cambio oficial a 24 pesos cubanos por dólar.