Durante 2026, el peso mexicano ha mostrado una importante recuperación frente al dólar estadounidense y se ha convertido nuevamente en una de las monedas con mejor desempeño entre los mercados emergentes, pues el tipo de cambio volvió a colocarse por debajo de la barrera de los $17 pesos por dólar. De acuerdo con Banco de México, el 20 de agosto de 2026 el tipo de cambio FIX se ubicó en $16.9583 pesos por dólar, mientras que el tipo de cambio de cierre de jornada fue de $16.9573 pesos.

La apreciación resulta todavía más significativa si se considera que el tipo de cambio registrado al cierre de 2025 rondaba los $18 pesos por dólar. En otras palabras, durante 2026 el peso ha recuperado más de un peso frente al dólar y se encuentra en niveles que no se observaban desde 2024.

La apreciación del peso mexicano, que ha pasado de 19 a 17 pesos, está provocando menores ingresos para los exportadores. Cada dólar de ingresos genera menos pesos para las empresas. Una moneda demasiado beneficia a importadores y consumidores, pero representa un reto para los exportadores.

Las remesas también enfrentan un efecto similar. Cuando una familia en México recibe dólares enviados desde Estados Unidos y los convierte a pesos, un tipo de cambio más bajo significa que obtiene menos pesos por cada dólar recibido. Por lo tanto, disminuye el valor en pesos de los ingresos provenientes del extranjero.

Durante los últimos meses, los mercados internacionales han modificado sus expectativas sobre la economía de Estados Unidos y la trayectoria de las tasas de interés de la Reserva Federal. Una economía estadounidense menos dinámica o con menores presiones inflacionarias reduce la necesidad de mantener una política monetaria excesivamente restrictiva y puede disminuir el atractivo relativo del dólar

La moneda mexicana se ha beneficiado del movimiento internacional de capitales hacia otras divisas. Reuters señala que la apreciación del peso durante 2026 ha sido impulsada principalmente por un dólar más débil, aunque también por los fundamentos macroeconómicos de México.

El Banco de México decidió mantener en agosto su tasa de referencia en 6.50%, mientras que la Reserva Federal estadounidense mantiene actualmente su rango de tasas entre 3.50% y 3.75%. Esta diferencia continúa haciendo relativamente atractivos los instrumentos financieros denominados en pesos, ya que los inversionistas pueden obtener mayores rendimientos nominales en México que en Estados Unidos. 

La fortaleza del peso tampoco se limita exclusivamente a su relación con el dólar, pues los datos del Banco de México muestran que durante 2026 el peso también ha ganado terreno frente a otras monedas importantes. Cuando el dólar cuesta menos pesos, las empresas mexicanas necesitan desembolsar menos moneda nacional para adquirir productos, materias primas, maquinaria, tecnología y componentes provenientes del extranjero

Esto puede reducir los costos de producción de determinadas industrias y, en algunos casos, contribuir a contener los precios que pagan los consumidores. También beneficia a las personas que realizan viajes internacionales, compran productos extranjeros o tienen gastos denominados en dó

Un peso fuerte reduce el llamado efecto de inflación importada, debido a que los productos adquiridos en dólares resultan relativamente más baratos en moneda nacional. Banxico ha señalado precisamente que la apreciación del peso ha ayudado a contener las presiones sobre los precios.

No obstante, la fortaleza cambiaria no resuelve por sí sola el problema inflacionario, pues los servicios continúan mostrando aumentos superiores al objetivo de 3% del banco central.

El panorama es igualmente relevante, aunque debe analizarse con cuidado. Una moneda estable y fuerte puede mejorar la percepción de los inversionistas internacionales y reducir el riesgo cambiario de mantener activos denominados en pesos. Además, el diferencial de tasas de interés puede incentivar la entrada o permanencia de capitales financieros. Sin embargo, no sería correcto afirmar que todo el aumento de la inversión extranjera en México es consecuencia directa de la fortaleza del peso, pues la mayor parte de los recursos corresponde a la reinversión de utilidades. Por esta razón, aunque la IED total aumentó de manera considerable, no significa que hayan llegado $23,591 millones de dólares en nuevos proyectos desde cero, como sugieren las cifras oficiales.

De cara a lo que resta del año, los expertos no consideran una apreciación ilimitada del peso, aunque atraviese una etapa de notable fortaleza. La moneda se ha apreciado aproximadamente 6% en lo que va del año y el 20 de agosto alcanzó un tipo de cambio FIX de $16.9583 pesos por dólar.

Las variables que determinarán cuánto tiempo se prolongará la apreciación del peso, son: el comportamiento de las tasas de interés; la entrada de dinero por concepto del envío de remesas, las exportaciones y la inversión extranjera; y de la fuerza del dólar, producto de los movimientos económicos en Estados Unidos y las decisiones de la Reserva Federal.