Uso moderado de dispositivos digitales en el aprendizaje escolar genera resultados académicos superiores, según datos de la prueba PISA 2025. Estudiantes de 15 años que utilizaron herramientas tecnológicas entre dos y tres horas diarias alcanzaron un puntaje de 404 puntos en ciencias, superando en 11 puntos a quienes no emplearon estas herramientas y en siete puntos a usuarios intensivos (más de siete horas diarias). Este patrón sugiere una curva de rendimiento óptimo donde la exposición moderada a la tecnología educativa genera mejores resultados que su ausencia o uso excesivo.
La evaluación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) incluyó a 7,073 estudiantes de 278 centros educativos, representando aproximadamente 77 mil alumnos de 15 años. Más allá de ciencias, matemáticas y lectura, la prueba incorporó por primera vez evaluaciones sobre resolución de problemas computacionales e integración de inteligencia artificial en tareas escolares. Los resultados revelan que el 60% de los estudiantes reportó haber aprendido a evaluar contenido generado por IA, indicando una adopción acelerada de estas herramientas en contextos educativos.
Desde una perspectiva comparativa, el desempeño regional permanece significativamente por debajo de estándares internacionales. En ciencias, el promedio nacional fue de 385 puntos frente a 482 de la media OCDE; en matemáticas, 346 versus 463; en lectura, 366 versus 461. Sin embargo, se observó una mejora de 12 puntos en ciencias respecto a 2022, mientras matemáticas y lectura se mantuvieron estables. La brecha interna es preocupante: el 65% de los estudiantes se ubicó en niveles bajos de rendimiento en ciencias, y solo el 0.1% alcanzó los niveles más altos de la escala PISA. La diferencia entre el decil superior e inferior fue de 198 puntos.
En resolución de problemas computacionales, los estudiantes obtuvieron 401 puntos comparado con 500 de la media OCDE, evidenciando una brecha crítica en competencias digitales aplicadas. Aunque existe una asociación observable entre el uso moderado de dispositivos y mejor desempeño en ciencias, los investigadores advierten que no se ha establecido una relación causal directa, lo que abre interrogantes sobre qué factores subyacentes (motivación del estudiante, calidad pedagógica, acceso a contenido educativo de calidad) explican esta correlación. Estos hallazgos tienen implicaciones directas para políticas educativas en la región, sugiriendo que la integración estratégica de tecnología—ni ausencia ni saturación—podría ser un factor relevante en la mejora de resultados académicos.



