Semanas antes de que comenzara formalmente el año fiscal 2027, el cupo de visas de trabajo temporal no agrícola disponible para el primer semestre quedó completamente agotado. El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) confirmó que dejó de aceptar nuevas solicitudes para empleos con fecha de inicio anterior al 1 de abril de 2027, luego de que el volumen de peticiones recibidas superara el límite establecido por el Congreso. Este cierre anticipado no es un evento aislado: refleja una presión sostenida sobre un sistema de migración laboral diseñado para otra escala de demanda.

El programa H-2B permite a empresas estadounidenses contratar trabajadores extranjeros para cubrir necesidades estacionales o puntuales en sectores como hotelería, jardinería, construcción ligera y entretenimiento. El límite anual está fijado en 66,000 visas, divididas en dos tramos de 33,000. El primer tramo cubre empleos que inician entre octubre y marzo; el segundo, entre abril y septiembre. Que el primer tramo se agote antes de que su período siquiera comience señala una brecha estructural entre la oferta regulatoria y la demanda real del mercado laboral. Para los estrategas de recursos humanos y los directivos de sectores dependientes de mano de obra estacional, esto implica repensar los calendarios de contratación internacional con meses de anticipación, o explorar alternativas dentro del marco migratorio vigente.

No todos los trabajadores quedan excluidos por igual. Quienes ya cuentan con estatus H-2B y solicitan extensión de estadía, cambian de empleador o modifican condiciones laborales sin abandonar ese estatus, están exentos del límite de cupo. Además, los números no utilizados en el primer semestre pueden transferirse al segundo, lo que podría ampliar marginalmente la disponibilidad para empleos con inicio entre abril y septiembre de 2027. Sin embargo, los cupos no asignados al cierre del año fiscal no se acumulan para el siguiente ciclo, lo que elimina cualquier efecto de arrastre a largo plazo. Para los tomadores de decisión en empresas con operaciones en Estados Unidos, el mensaje es claro: la planificación migratoria laboral ya no puede tratarse como un trámite administrativo de último momento, sino como una variable estratégica con impacto directo en la capacidad operativa.