Panamá consolidó su posición como hub regional de distribución marítima al registrar un crecimiento del 2.8% en el movimiento de contenedores durante los primeros ocho meses del año, alcanzando 6.74 millones de TEU (unidades equivalentes a un contenedor estándar de 20 pies). El resultado supera también los 6.43 millones de TEU contabilizados en el mismo periodo de dos años atrás, lo que implica un avance acumulado del 4.9%. Este desempeño ocurre en un contexto de transición administrativa en dos de las terminales más estratégicas del sistema, lo que ha generado un comportamiento desigual entre los distintos complejos portuarios.
El trasbordo —operación mediante la cual un contenedor llega a puerto, se descarga y se transfiere a otra embarcación para continuar su ruta sin ingresar al mercado nacional— representó cerca del 89% del total de operaciones, con 5.98 millones de TEU. Este indicador subraya la función de Panamá como nodo logístico de escala global más que como mercado de consumo final. Entre las terminales con mejor desempeño, SSA Marine MIT alcanzó aproximadamente 2.16 millones de TEU con un crecimiento del 19.2%, mientras que Colon Container Terminal movilizó alrededor de 1.31 millones de TEU, un incremento del 17.2%. PSA Panama International Terminal registró poco más de un millón de TEU, con un alza del 7.8% respecto al año anterior.
El contraste más significativo lo protagonizaron Balboa y Cristóbal, que cerraron agosto con caídas del 11.1% y 23.9%, respectivamente. Ambos retrocesos coinciden con el proceso de cambio en la administración de estas instalaciones, derivado de la declaración de inconstitucionalidad de la concesión otorgada a Panama Ports Company por parte de la Corte Suprema en enero. Para los estrategas del sector logístico y los inversores con exposición a infraestructura portuaria en América Latina, el caso panameño ilustra cómo los marcos regulatorios y las decisiones judiciales pueden reconfigurar la competitividad de un hub en el corto plazo, incluso cuando los fundamentos de demanda permanecen sólidos. La capacidad del sistema para absorber esa disrupción y mantener crecimiento agregado positivo es, en sí misma, una señal relevante sobre la resiliencia estructural del corredor logístico del Canal.