Expansión girasolera en Argentina: señales de un sector que gana peso exportador

Señales concretas apuntan a una expansión sostenida del complejo girasol en Argentina. Según estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la superficie de siembra para la campaña 2026/2027 alcanzará las 3 millones de hectáreas, un incremento del 5.3% respecto al ciclo anterior. El avance de las labores ya supera en 5.1 puntos porcentuales el promedio histórico para esta época del año, con 701,000 hectáreas sembradas —equivalente al 23.4% del área proyectada—, lo que refleja un arranque de campaña inusualmente dinámico.

El desempeño exportador del sector refuerza ese optimismo. De acuerdo con datos del Consejo Agroindustrial Argentino, entre enero y julio de 2026 el complejo girasol generó US$ 2,419.4 millones en divisas, prácticamente el doble del valor registrado en el mismo período del año anterior, con un incremento interanual del 100.1%. Paralelamente, la molienda acumulada en ese lapso totalizó 3.42 millones de toneladas, un alza del 25.4% frente a 2025, con un récord mensual de 567,144 toneladas alcanzado en marzo. Estos indicadores posicionan al girasol como un vector de generación de divisas de creciente peso: actualmente representa el 7.6% de los envíos agroindustriales totales del país.

En el plano global, el contexto también es favorable. Las proyecciones apuntan a un crecimiento del 15.4% en la producción mundial de girasol, hasta alcanzar 63.55 millones de toneladas, impulsado en parte por la recuperación productiva de Ucrania, principal exportador histórico. Para Argentina, este escenario abre una ventana estratégica: con estimaciones de producción que oscilan entre 6.4 millones de toneladas (Oil World) y 8 millones (USDA), el país tiene margen para consolidar su posición como proveedor clave de aceite y harinas proteicas en mercados que buscan diversificar su cadena de suministro. Para los estrategas del sector agroindustrial, la combinación de expansión de área, récords de procesamiento y demanda global sostenida configura un ciclo que merece seguimiento cercano en los próximos 18 meses.