Mercado de soya mantiene tendencia alcista ante señales mixtas de oferta global

Señales mixtas en el mercado de soya mantienen a los operadores en alerta. Los futuros del grano registraron ganancias de entre 6 y 7 centavos durante la sesión matutina del miércoles, extendiendo el repunte de la jornada previa, cuando los contratos avanzaron entre 10 y 11 centavos impulsados principalmente por el fortalecimiento del aceite de soya. El interés abierto creció en 9,913 contratos, señal técnica que los analistas interpretan como nueva compra neta, no como cobertura de posiciones cortas.

Sin embargo, el panorama fundamental presenta tensiones. Los datos de la Asociación Nacional de Procesadores de Oleaginosas (NOPA) revelaron que en agosto se trituraron 205.46 millones de bushels de soya, cifra 2.7% inferior a la estimación de consenso de 211.55 millones. Si bien el volumen representa un crecimiento interanual del 8.24%, quedó 5.17% por debajo del mismo periodo del año previo. Las existencias de aceite de soya se ubicaron en 1.201 mil millones de libras, con una contracción del 3.5% respecto al año anterior, lo que en parte explica la presión alcista sobre ese subproducto. En paralelo, la Compañía Nacional de Abastecimiento de Brasil (CONAB) ajustó ligeramente a la baja su estimación de cosecha para el ciclo actual a 180.4 millones de toneladas métricas, mientras proyecta 181.64 millones para el ciclo 2026/27, cifra que contrasta con la proyección más optimista del USDA de 186 millones de toneladas para el mismo periodo.

Para los estrategas de empresas con exposición a cadenas de valor agroindustriales —desde aceites vegetales hasta proteína animal y biocombustibles—, la convergencia de estos factores sugiere un mercado con soporte técnico en el corto plazo, pero vulnerable a correcciones si las lluvias pronosticadas en el Cinturón de Maíz aceleran la cosecha pendiente en Nebraska, Dakota del Sur, Minnesota e Iowa. Los contratos de referencia cerraron la sesión del martes con el contrato de noviembre en 13.18 dólares por bushel y el de enero en 13.35 dólares, niveles que los operadores institucionales monitorean como zonas de resistencia clave ante la incertidumbre sobre el volumen exportable de Sudamérica en el primer trimestre del próximo año.