Sequía y dependencia del agro: cuando el clima dicta el ritmo del PIB

Vulnerabilidad climática y concentración productiva se combinaron para contraer la economía uruguaya un 0.5% en el segundo trimestre del año respecto al mismo periodo anterior, según datos del Banco Central del Uruguay. La caída del sector agropecuario, pesquero y minero fue del 22.2% interanual, con la soja como vector principal del deterioro. Las exportaciones de ese grano se desplomaron un 70% en agosto frente al año previo, mientras la producción total de la oleaginosa fue un 50% menor en la zafra más reciente, consecuencia directa de una sequía severa que afectó los cultivos de verano durante meses críticos.

Este episodio ilustra un patrón estructural que los estrategas de mercados emergentes conocen bien: economías con alta dependencia de commodities agrícolas absorben shocks climáticos de forma desproporcionada. El contraste con otros sectores es revelador. Mientras el agro se hundía, las manufacturas crecieron 1.9% —impulsadas por la producción de pulpa de celulosa—, la construcción avanzó 4.2% gracias a proyectos de infraestructura, y el comercio registró un alza de 2.8%. Esta divergencia sectorial señala que la base productiva uruguaya tiene capacidad de resiliencia, pero que su diversificación sigue siendo insuficiente para amortiguar crisis de origen climático de esta magnitud.

Desde la perspectiva de política económica, el gobierno ajustó su proyección de crecimiento del PIB a 1.6% para el año completo, apostando a una recuperación en la segunda mitad del ejercicio. La apuesta no es infundada: el primer trimestre había mostrado un crecimiento interanual de 0.9%, y sectores como energía eléctrica —con un incremento del 1% por mayor generación no renovable— y la remisión de leche a plantas industriales ofrecen señales de estabilización. Para los inversores y estrategas regionales, el caso uruguayo renueva el debate sobre cómo los mercados con alta exposición agrícola deben incorporar riesgo climático en sus modelos de proyección y en sus estrategias de cobertura sectorial a mediano plazo.