Conservación marina en el Pacífico: cómo el financiamiento privado redefine la gobernanza oceánica
Financiamiento privado a gran escala está reconfigurando la forma en que los países del Pacífico gestionan sus recursos marinos. La segunda fase del programa Unlocking Blue Pacific Prosperity ha elevado a 63.3 millones de dólares los fondos comprometidos para conservación oceánica en la región, dentro de un marco de inversión total de 100 millones de dólares. Esta nueva ronda de más de 25 millones de dólares beneficia directamente a las Islas Cook, Kiribati, Papúa Nueva Guinea, Tonga y Vanuatu, abarcando más de 1.62 millones de kilómetros cuadrados de océano destinados a la creación de áreas protegidas, sistemas de vigilancia y planes de gestión sostenible.
Desde una perspectiva de gobernanza global, el caso ilustra una tendencia creciente: la filantropía estratégica como mecanismo complementario —y en ocasiones sustituto— de la cooperación internacional tradicional. El programa apoya a 17 de los 22 países y territorios del Pacífico en la administración de sus aguas, con intervenciones diferenciadas por territorio. En Papúa Nueva Guinea, los recursos respaldarán la creación de su primera gran área marina protegida en alta mar; en Tonga, se establecerán nuevas zonas de protección para especies migratorias como las ballenas jorobadas; y en las Islas Cook, se ampliará Marae Moana, un parque marino que cubre más de 734,000 millas cuadradas. Este modelo de asignación focalizada, que hasta la fecha ha distribuido 2,400 millones de dólares en 371 subvenciones globales, representa un referente para estrategas de sostenibilidad corporativa e inversores de impacto que evalúan mecanismos de financiamiento climático a largo plazo.
El contexto regulatorio también evoluciona en paralelo. El Tratado de Alta Mar de las Naciones Unidas, previsto para entrar en vigor en enero de 2026, establecerá un marco jurídico internacional para proteger zonas fuera de jurisdicciones nacionales, lo que abre una nueva frontera de oportunidades y responsabilidades para actores públicos y privados. Parte del financiamiento se canalizará a través de la organización Rare, que colaborará con gobiernos del Pacífico en la creación de áreas protegidas en aguas internacionales. El objetivo declarado es que al menos el 30% del océano global esté bajo algún esquema de conservación antes de 2030, una meta alineada con el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal adoptado en 2022. Para los líderes empresariales, este tipo de iniciativas señala una dirección clara: la gestión de activos naturales como el océano está dejando de ser un tema de política pública periférica para convertirse en un factor central de riesgo, reputación y estrategia de largo plazo.



