Desempleo juvenil estructural: por qué las ciudades pequeñas concentran más jóvenes NEET
Ciudades y pueblos de menor tamaño en México enfrentan un desafío estructural que las grandes metrópolis tienden a opacar: una concentración desproporcionada de jóvenes entre 16 y 24 años que no estudian, no trabajan ni reciben formación alguna. Este segmento, conocido internacionalmente como NEET (Not in Education, Employment or Training), representa una señal de alerta para estrategas de desarrollo regional e inversores que evalúan el capital humano disponible en distintos territorios del país.
Análisis de diversas localidades revelan que las áreas menos pobladas registran un promedio del 15.7% de jóvenes en situación NEET, frente al 13.9% observado en las principales metrópolis. Aunque el diferencial pueda parecer modesto en términos porcentuales, sus implicaciones son profundas cuando se traduce en volúmenes absolutos de talento desaprovechado y en la erosión del capital humano regional a mediano plazo. Factores como las secuelas económicas de la pandemia, el deterioro documentado de la salud mental juvenil —reportado por organismos como la OCDE y la OMS— y la acelerada transformación del mercado laboral han agudizado el fenómeno, especialmente en ecosistemas con menor densidad de empleadores y oferta educativa menos diversificada.
Para los tomadores de decisiones corporativos e inversores de largo plazo, esta realidad tiene una doble lectura. Por un lado, representa un riesgo social con potencial de convertirse en inestabilidad económica regional si no se atiende con políticas articuladas. Por otro, identifica geografías con déficits de capital humano donde intervenciones tempranas —centros de empleo juvenil, alianzas público-privadas para formación técnica, programas de mentoría sectorial— pueden generar ventajas competitivas sostenibles. Expertos en desarrollo territorial advierten, sin embargo, que las iniciativas aisladas a nivel local resultan insuficientes sin una estrategia nacional que contemple las asimetrías regionales. Abordar el desempleo juvenil estructural en las ciudades pequeñas no es únicamente una cuestión de equidad: es una condición necesaria para sostener trayectorias de crecimiento económico más equilibradas en México durante la próxima década.



