“Queremos crear una red de mujeres que puedan sostenerse”: UNIDAS impulsa emprendimientos con capacitación y mentoría
Programas de mentoría entre pares están demostrando ser uno de los mecanismos más efectivos para escalar el emprendimiento femenino en América Latina. Más allá de la capacitación puntual, el modelo que está ganando tracción consiste en convertir a las propias beneficiarias en mentoras, generando ciclos de apoyo sostenibles que no dependen de una sola institución. Esta arquitectura de red —donde quien recibe acompañamiento eventualmente lo ofrece— responde a una limitación estructural que los programas tradicionales no han logrado resolver: la falta de referentes cercanos y accesibles para mujeres que inician negocios en contextos de alta vulnerabilidad económica.
Los datos disponibles de iniciativas con este enfoque apuntan a impactos concretos y medibles. En programas con más de 4,000 participantes activas, el 25% ha asumido roles de liderazgo, el 30% ha mejorado su situación laboral y cerca de 280 mujeres han desarrollado emprendimientos propios. Estas cifras cobran relevancia cuando se contrastan con los hallazgos del Foro Económico Mundial, que identifica la brecha de acceso a redes de apoyo como uno de los principales obstáculos para el emprendimiento femenino en economías emergentes. La secuencia formativa —preincubación, incubación y aceleración con acompañamiento personalizado— replica metodologías validadas en ecosistemas de startups, pero adaptadas a perfiles con menor capital inicial y mayor carga de responsabilidades domésticas.
Uno de los hallazgos más relevantes de estos programas es la centralidad de las habilidades digitales como palanca de autonomía. Emprendedoras que antes dependían de terceros para tareas básicas como editar imágenes, gestionar redes sociales o administrar contenidos digitales, reportan cambios significativos en su capacidad operativa y en su percepción de competencia. Este fenómeno conecta con lo que McKinsey Global Institute ha documentado como la "brecha de adopción tecnológica de género": las mujeres en mercados en desarrollo tienen hasta 25% menos probabilidades de usar internet para actividades productivas. Cerrar esa brecha no es solo un objetivo de inclusión; es una condición para que cualquier estrategia de desarrollo económico regional sea sostenible a mediano plazo.



