Preservar vivienda asequible envejecida: el dilema que enfrentan las grandes metrópolis

Cientos de miles de apartamentos de renta baja en grandes metrópolis enfrentan un horizonte crítico: deteriorarse hasta volverse inhabitables o ser absorbidos por capital privado que, al financiar reparaciones, termina desplazando a los inquilinos de menores ingresos. Este dilema estructural no es exclusivo de ninguna ciudad en particular; representa una advertencia sobre lo que ocurre cuando la renovación del parque habitacional se posterga durante décadas.

Análisis del mercado inmobiliario del condado de Los Ángeles ilustran la magnitud del problema con datos concretos: el 43% del parque multifamiliar corresponde a edificios construidos antes del año 2000, con entre cinco y 19 unidades, y una antigüedad promedio de 58 años, superando en once años la media estatal. Las zonas con mayor concentración de renta asequible incluyen corredores urbanos densos donde entre el 57% y el 62% de las viviendas pertenecen a este segmento. En contraste, varios barrios presentan una antigüedad media superior a los 90 años, colocándolos en riesgo estructural inmediato. La caída en construcción nueva agrava el panorama: de más de 70,000 viviendas anuales en la década de 1950, la producción ha caído a menos de 15,000 en la última década, una contracción de más del 78% que ningún modelo de mercado libre ha logrado revertir por sí solo.

Para estrategas de política pública, inversores de impacto y líderes corporativos con exposición a mercados inmobiliarios, el escenario plantea preguntas fundamentales: ¿cómo se financia la preservación habitacional sin trasladar el costo al inquilino? ¿Qué modelos de asociación público-privada pueden mantener la asequibilidad sin sacrificar la viabilidad financiera del activo? Según el McKinsey Global Institute, la brecha global de vivienda asequible podría afectar a 1,600 millones de personas para 2025 si no se escalan mecanismos de financiamiento mixto. La experiencia de metrópolis norteamericanas anticipa presiones similares en ciudades latinoamericanas con parques habitacionales envejecidos y baja capacidad de inversión pública, donde la ventana para actuar de forma preventiva se estrecha cada ciclo presupuestal.