Fondos de capital de riesgo concentran miles de millones en IA y mercados secundarios

Registros recientes ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) muestran una intensa actividad de captación de capital entre fondos de venture capital, con metas que van desde los 30 millones hasta más de 1,700 millones de dólares por vehículo. El patrón dominante: apuestas concentradas en inteligencia artificial, tecnología avanzada e industrias reguladas, sectores que han demostrado mayor resiliencia ante la contracción generalizada del ecosistema de startups.

Entre los movimientos más relevantes destaca Diffusion ONE, fondo inaugural de dos exsocios de Benchmark, que superó su meta inicial de 800 millones de dólares al cerrar con 1,252 millones, con inversiones en rondas de cientos de millones en empresas de IA aplicada. Paralelamente, firmas como 8VC —que ya levantó 1,500 millones de dólares para su séptimo fondo en julio— continúan diversificando su portafolio con vehículos especializados en defensa, ciberseguridad y aplicaciones de inteligencia artificial. Este comportamiento refleja una tendencia documentada por el informe State of Venture 2024 de PitchBook: los fondos de mayor tamaño concentran una proporción creciente del capital total desplegado, mientras los fondos medianos enfrentan mayores dificultades para cerrar sus rondas.

Un fenómeno igualmente significativo es el auge del mercado secundario de participaciones en empresas privadas. Industry Ventures ha captado al menos 1,700 millones de dólares para un fondo de segundas oportunidades, lo que refleja la creciente demanda de liquidez en un entorno donde las salidas a bolsa siguen siendo escasas. Según datos de Jefferies, el volumen del mercado secundario de venture alcanzó niveles récord en 2024, impulsado por el interés en participaciones de compañías como Anthropic y OpenAI, cuyos procesos de maduración hacia una eventual oferta pública generan expectativas de retorno significativas para los fondos posicionados desde etapas tempranas. Para los estrategas corporativos e inversores institucionales latinoamericanos, esta dinámica señala una ventana de reposicionamiento: el capital inteligente ya no solo apuesta por la etapa temprana, sino por la liquidez estratégica en compañías privadas de alto valor.