Subsidios por trayecto: el nuevo modelo para acelerar la electromovilidad en puertos
Sesenta millones de dólares destinados a subsidiar viajes —no vehículos— marcan un punto de inflexión en la estrategia de descarbonización del transporte de carga en América del Norte. Dos de los puertos más activos del continente están desarrollando un esquema inédito en California: en lugar de otorgar pagos únicos por la compra de camiones eléctricos, el programa recompensaría cada trayecto realizado con vehículos de cero emisiones que transporten contenedores hacia y desde sus terminales. Cada operador podría recibir hasta 36,000 dólares anuales por unidad, un incentivo diseñado para cerrar la brecha de rentabilidad operativa que hoy frena la adopción masiva.
Actualmente, los camiones de cero emisiones representan apenas el 4% de la flota que opera en estas instalaciones, una cifra que contrasta con compromisos climáticos de corto plazo: uno de los puertos tiene como meta que todos los equipos de manejo de carga sean libres de contaminantes antes de 2030, y que los camiones de corta distancia sean completamente eléctricos cinco años después. El obstáculo central no es tecnológico sino económico: un camión diésel usado puede adquirirse por alrededor de 70,000 dólares, mientras que los modelos eléctricos de entrada superan los 500,000 dólares. A eso se suman baterías que requieren reemplazo cada cinco a siete años, mayor desgaste de neumáticos por el peso adicional, y una autonomía de apenas 320 kilómetros frente a los más de 1,600 kilómetros de un tanque diésel, lo que obliga a recargas diarias y genera tiempos muertos operativos significativos.
Este modelo de subsidio por trayecto —el primero de su tipo en el estado— se integraría al programa estatal de incentivos para transporte limpio y representa una evolución respecto al esquema anterior, que desde 2022 financió pagos únicos de 10,000 dólares a adoptadores tempranos mediante una tarifa aplicada a camiones diésel. Según datos de la Comisión de Energía de California, a finales de 2025 el estado contaba con alrededor de 9,000 vehículos medianos y pesados de cero emisiones, de los cuales solo 2,075 eran camiones. Para los estrategas corporativos del sector logístico, la señal es clara: los puertos están dispuestos a asumir el costo de la transición energética como infraestructura crítica, lo que anticipa un reordenamiento de las cadenas de suministro en torno a criterios de huella de carbono en los próximos cinco años.



