Banca mexicana ajusta provisiones ante riesgo crediticio creciente en 2026

Presiones en la gestión del riesgo están redefiniendo los resultados de la banca comercial en México. Uno de los principales grupos financieros del país reportó una caída del 1.5% en su utilidad neta acumulada durante los primeros nueve meses de 2026, con ganancias que totalizaron 84,713 millones de pesos (aproximadamente 4,554 millones de dólares). La causa principal identificada por la institución fue la actualización de sus modelos internos de riesgo crediticio, implementada desde el primer trimestre del año, lo que derivó en un ajuste significativo de sus estimaciones preventivas.

Este dato cobra relevancia estratégica cuando se analiza en contexto: las provisiones para riesgos crediticios acumuladas entre enero y septiembre alcanzaron los 58,387 millones de pesos, un incremento interanual del 32.9%. Para los estrategas del sector financiero, esta señal apunta a un entorno de mayor cautela ante el comportamiento de la cartera vencida y las condiciones macroeconómicas de México. El índice de morosidad se ubicó en 1.7%, mientras que la cobertura de cartera con deterioro crediticio llegó al 193.7%, niveles que reflejan una postura defensiva ante posibles deterioros futuros. Según el Banco de México, el crédito al sector privado ha mostrado señales mixtas en 2026, con expansión en segmentos productivos pero mayor sensibilidad en el consumo.

A pesar del ajuste en rentabilidad, los indicadores de crecimiento de cartera ofrecen una lectura diferente del momento que atraviesa el sistema bancario mexicano. La cartera total de crédito cerró septiembre en 2.2 billones de pesos, con un avance del 12.3% interanual. El financiamiento empresarial lideró el crecimiento con un alza del 18.3%, seguido por el crédito a micro, pequeñas y medianas empresas (10.7%) y el crédito a familias (8.5%). En paralelo, se formalizaron más de 24,000 créditos hipotecarios y 119,000 créditos automotrices en el periodo, mientras que los recursos totales de clientes —incluyendo sociedades de inversión— alcanzaron 3.3 billones de pesos, con un crecimiento del 8.3% interanual. Para los directivos del sector y los inversores institucionales, estos datos sugieren que la demanda de crédito productivo en México mantiene vigor, incluso cuando la rentabilidad bancaria enfrenta presiones por el lado del riesgo y los costos de provisión.