Señales de recuperación económica en México: ¿tendencia sostenida o repunte transitorio?
Cifras preliminares del INEGI confirman que la economía mexicana creció 0.9% en el tercer trimestre respecto al periodo anterior, y 3.2% en términos interanuales, el ritmo más alto desde el tercer trimestre de 2021. Este resultado supera las expectativas del mercado, que anticipaban un avance de alrededor de 0.7%, y consolida una secuencia de recuperación tras la contracción de 0.3% registrada en el primer trimestre del año. En el acumulado enero-septiembre, el PIB acumula un crecimiento de 1.8%, frente al marginal 0.1% del mismo periodo del año previo.
El crecimiento fue transversal por sectores, aunque con intensidades distintas. Las actividades terciarias —que concentran la mayor proporción de la actividad económica nacional— avanzaron 1.1% en el trimestre, mientras que las secundarias, que incluyen manufactura, construcción y minería, crecieron 0.8%. Las actividades primarias retrocedieron 0.4%. Un factor determinante en este desempeño ha sido el dinamismo exportador: las exportaciones acumuladas a septiembre alcanzaron 627,194 millones de dólares, impulsadas en gran medida por equipos de cómputo vinculados a la inversión estadounidense en infraestructura de inteligencia artificial y por la posición arancelaria favorable que mantiene México frente a otros proveedores globales. La industria automotriz, que atravesó meses de presión por aranceles, también muestra señales incipientes de estabilización.
No obstante, los estrategas corporativos deben leer estos datos con precisión quirúrgica. El trimestre cerró con menor impulso del que inició: se estima que la actividad económica de septiembre pudo haber caído cerca de 0.5%, después de un agosto que creció 0.6%. El consumo privado ha perdido tracción, el gasto en bienes de producción nacional no repunta —en parte por la fortaleza relativa del tipo de cambio— y sectores como turismo y minería muestran debilidades estructurales. La recuperación de la inversión privada, aunque con señales alentadoras en un entorno de tasas reales más bajas, aún no consolida una tendencia robusta. Diversas instituciones han revisado al alza sus proyecciones de crecimiento para el cierre del año, alineándose con estimaciones cercanas al 2% para 2026, pero la heterogeneidad sectorial y la desaceleración de fin de trimestre advierten que la recuperación dista de ser uniforme o garantizada.



