Gobierno dividido en EE.UU. mantiene incertidumbre arancelaria para socios comerciales

Cambios en el equilibrio político del Congreso de Estados Unidos rara vez se traducen en ajustes inmediatos a la política arancelaria, y el escenario actual no es la excepción. Tras la recuperación de la mayoría legislativa por parte del Partido Demócrata en ambas cámaras, el sector empresarial de economías aliadas —particularmente Japón— ha intensificado sus llamados a revisar las cargas arancelarias heredadas de la administración Trump. Sin embargo, la estructura legal del sistema comercial estadounidense otorga al Ejecutivo amplias facultades unilaterales en materia de aranceles, lo que limita significativamente el poder del Congreso para revertir estas medidas en el corto plazo.

Esta configuración de 'gobierno dividido' —presidente republicano frente a Congreso de mayoría demócrata— genera un entorno de alta incertidumbre regulatoria para las empresas con exposición al mercado estadounidense. Yoshinobu Tsutsui, presidente de Keidanren, la principal federación empresarial japonesa, advirtió que la línea de política exterior del Ejecutivo probablemente se mantendrá sin cambios sustanciales durante los próximos dos años, independientemente de la composición legislativa. Ken Kobayashi, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Japón, añadió que el aumento del enfrentamiento entre poderes podría dificultar la implementación de políticas favorables para las pequeñas y medianas empresas con operaciones transfronterizas. Ambos líderes empresariales coincidieron en demandar la revisión de medidas arancelarias unilaterales y restricciones comerciales que consideran excesivas.

Para los estrategas corporativos en México y América Latina, este escenario ofrece una señal clara: la volatilidad en las reglas del comercio bilateral con EE.UU. no es un fenómeno coyuntural, sino una variable estructural que debe integrarse en los modelos de planificación a mediano plazo. Según datos del Banco Mundial, los aranceles unilaterales impuestos entre 2018 y 2020 redujeron el volumen del comercio global en sectores clave como acero, aluminio y manufactura electrónica entre un 3% y un 7%, con efectos en cadena sobre proveedores de terceros países. Las empresas que operen en cadenas de valor con exposición al mercado estadounidense deberán evaluar escenarios de diversificación de mercados, renegociación de contratos de largo plazo y cobertura de riesgo cambiario y arancelario como parte de su gestión estratégica ordinaria.