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La desaceleración económica hará crecer la deuda global

CARLOS BONILLA

 

Por: CARLOS BONILLA: Licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM y Maestro en Relaciones Públicas por el CADEC. Preside el Consejo Consultivo de la Red Mundial de Comunicación Organizacional y es  Vicepresidente de la Academia Mexicana de la Comunicación

 

Las nuevas estimaciones sobre el crecimiento económico mundial lo ubican en 3,1% para 2026 y 3,2% para 2027, desaceleración provocada por la incertidumbre geopolítica, incluyendo conflictos en Oriente Medio y presiones arancelarias. El FMI ajustó sus expectativas a la baja, advirtiendo sobre posibles escenarios adversos. 

La ONU proyecta un crecimiento del 2,7% en 2026. Por su parte, el Banco Mundial anticipa una desaceleración al 2,6% en 2026, con una ligera recuperación al 2,7% en 2027.

Organismos financieros también advierten que la desaceleración del crecimiento económico mundial incidirá en el crecimiento de la deuda global, que de acuerdo con el Instituto Internacional de Finanzas (IIF) alcanzó un nuevo máximo histórico al cierre de 2025, situándose en aproximadamente $348.3 billones de dólares, cifra que refleja el endeudamiento conjunto de gobiernos, empresas, bancos y hogares en todo el planeta, locual aumenta la vulnerabilidad financiera global.

Entre los puntos clave que los especialistas citan en torno a la deuda global, figuran:

Aumento constante: La deuda mundial no ha dejado de crecer en los últimos años, con un aumento significativo del endeudamiento en el último ejercicio reportado.

Causa de los máximos: El aumento fue impulsado en gran medida por el endeudamiento de los gobiernos y la incertidumbre en los mercados, lo que incrementa el riesgo de impago.

Impacto en la economía: Este nivel de deuda supera las 3 veces el tamaño de la economía mundial, lo que significa que el mundo está "hipotecado".

Situación de Estados Unidos: La deuda nacional de los vecinos del norte sigue incrementándose, con la consabida preocupación sobre el alto costo de los intereses que genera.

El crecimiento de la deuda global representa uno de los mayores desafíos financieros de las últimas décadas para la economía mundial. Su monto actual es producto de uno de los aumentos más rápidos registrados desde la pandemia de COVID-19, ya que tan solo en 2025 el endeudamiento global creció cerca de $29 billones de dólares, impulsado principalmente por el gasto público y por el financiamiento de políticas económicas en diversos países. Uno de los principales es el incremento del gasto público por parte de los gobiernos, especialmente después de la pandemia. Durante los últimos años, muchos países recurrieron al endeudamiento para financiar programas de estímulo económico, apoyo a empresas, sistemas de salud y subsidios sociales.

La deuda global, medida en relación con el tamaño de la economía mundial, equivale aproximadamente a más del 300% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, lo que significa que el volumen total de obligaciones financieras triplica la producción anual de bienes y servicios del planeta.

En varios países desarrollados se han incrementado los gastos en defensa, tecnología y desarrollo de inteligencia artificial, así como en infraestructura y transición energética. Estas inversiones, aunque son necesarias para el crecimiento económico, suelen financiarse mediante la emisión de deuda pública. Esto provocó que muchas economías aumentaran sus niveles de endeudamiento sin enfrentar costos inmediatos demasiado elevados.

Aunado a lo anterior, el incremento reciente de las tasas de interés en varios países ha comenzado a elevar el costo del servicio de la deuda, lo que genera nuevas presiones fiscales.

La deuda mundial se financia principalmente a través de los mercados financieros internacionales. Los gobiernos, empresas y bancos obtienen recursos mediante instrumentos como bonos, préstamos bancarios y créditos otorgados por organismos internacionales.

En el caso de los gobiernos, la forma más común de financiamiento es la emisión de bonos soberanos, que son comprados por inversionistas institucionales como bancos, fondos de inversión, aseguradoras, fondos de pensiones y, en algunos casos, bancos centrales. También participan inversionistas extranjeros que buscan rendimientos financieros en distintos mercados.

Además, organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o bancos regionales de desarrollo otorgan créditos a países que necesitan financiamiento para proyectos de infraestructura, programas sociales o para enfrentar crisis económicas. Este sistema permite que las economías accedan a recursos inmediatos, pero al mismo tiempo incrementa sus compromisos financieros a largo plazo. 

Las proyecciones económicas indican que la deuda mundial podría seguir aumentando en los próximos años. Debido a que diversos factores contribuyen a esta tendencia, entre ellos el envejecimiento de la población en países desarrollados, el incremento del gasto en defensa, las inversiones en tecnología y las necesidades de financiamiento para combatir el cambio climático.

Todo ello, sumado a la desaceleración económica provocará incremento adicional en la deuda global, lo cual pondrá en jaque a la economía del mundo.

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