Igual que una organización: una empresa no mejora porque haga “cosas buenas” al azar, mejora cuando hay sistema, seguimiento, métricas, momentos de ejecución y momentos de recuperación. El cuerpo funciona igual.
Los líderes que ignoran las expectativas de la comunidad en la que se desenvuelven, no solo enfrentan riesgos reputacionales, sino también dificultades para atraer y retener talento.