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El liderazgo empresarial que puede redefinir el futuro en Latam

Por Ernesto Chera

En América Latina, el liderazgo empresarial está mutando. Ya no basta con generar utilidades: se exige propósito, impacto social y visión a largo plazo. En un continente marcado por la polarización política, la fragilidad institucional y los efectos del cambio climático, las empresas están asumiendo un rol que antes era exclusivo del Estado: el de construir futuro.

Liderazgo
Imagen de cortesía.

Según el informe CEO Outlook 2025 de KPMG, el 74% de los líderes empresariales latinoamericanos considera que su empresa tiene una responsabilidad directa en la resolución de problemas sociales y ambientales. Esta cifra representa un salto de 22 puntos respecto a 2020, y refleja un cambio profundo en la mentalidad corporativa.

Liderar con propósito: más que una tendencia

Empresas como Grupo Éxito (Colombia), FEMSA (México) y Natura (Brasil) han adoptado modelos de liderazgo basados en valores, inclusión y sostenibilidad. En palabras de João Paulo Ferreira, CEO de Natura, “el liderazgo del futuro no se mide por el control, sino por la capacidad de inspirar y transformar”.

Este enfoque se traduce en prácticas concretas: gobernanza ética, transparencia radical, inversión en comunidades y compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En muchos casos, los líderes empresariales están impulsando reformas internas más ambiciosas que las políticas públicas.

De acuerdo con el estudio Líderes 2030 del BID y la consultora Ipsos, el liderazgo empresarial exitoso en la región se caracteriza por:

  • Empatía estratégica: capacidad de conectar con colaboradores, clientes y comunidades desde lo humano.
  • Adaptabilidad radical: habilidad para navegar entornos volátiles y reinventar modelos de negocio.
  • Compromiso con el impacto: visión que integra rentabilidad con propósito social y ambiental.
  • Diversidad en la toma de decisiones: inclusión de voces femeninas, indígenas y jóvenes en los espacios de poder.

Desafíos persistentes

A pesar de los avances, el liderazgo empresarial enfrenta obstáculos estructurales: corrupción, concentración de poder, falta de formación en sostenibilidad y resistencia cultural al cambio. Sin embargo, cada vez más empresas están rompiendo estos esquemas y demostrando que otro modelo es posible.

El liderazgo empresarial latinoamericano está en transición. Quienes abracen el cambio no solo sobrevivirán: serán protagonistas de una nueva era. En el camino hacia 2030, las empresas no solo deben preguntarse qué venden, sino qué legado están construyendo.

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