Te sobra talento, pero te falta acción
Por Verónica Veana*
Nunca se me va a olvidar el día que leí una estadística de un reporte interno de Hewlett-Packard: las mujeres en la empresa solo se postulaban a promociones internas cuando sentían que cumplían el 100% de los requisitos, mientras que los hombres lo hacían cuando alcanzaban aproximadamente el 60%.
Más que una diferencia en capacidades entre hombres y mujeres, lo que existe es una brecha de confianza. Así lo plantean Katty Kay y Claire Shipman en The Confidence Code, donde observan que muchas mujeres altamente capacitadas dudan más de sí mismas que sus colegas hombres, afectando su toma de decisiones, sus oportunidades de ascenso y su visibilidad.
Esto revela que los hombres tienden a sobreestimar sus capacidades, mientras que las mujeres las subestiman, incluso cuando están mejor preparadas.
Como consecuencia, más hombres levantan la mano antes y entran primero al juego. Y es que hay una verdad incómoda: no siempre gana quien está más preparado, sino quien se atreve a dar el paso.
El miedo al error paraliza. El perfeccionismo alimenta la autocrítica. Y la combinación de ambos debilita nuestra confianza, impactando directamente nuestro desarrollo personal y profesional.
La confianza no es un don con el que nacen algunas personas afortunadas. Es una habilidad que todas podemos —y debemos— entrenar.
Muchas veces no actuamos porque creemos que la confianza es el requisito que nos falta, cuando en realidad es la consecuencia de actuar. Atrevernos, avanzar a pesar del miedo, nos fortalece y nos permite descubrir partes de nosotras que aún no conocíamos.
Ser mujeres preparadas siempre nos dará más herramientas y recursos. Pero hay que tener cuidado: la sobrepreparación sin acción no nos lleva a ningún lado.
Cuando quise emprender, lo primero que pensé fue: “Necesito prepararme”. Estudié una maestría, tomé coaching de negocios, diplomados, seminarios, cursos en línea. Sin embargo, mi mayor aprendizaje —y también mi mayor miedo— llegó cuando entendí que todo lo que quería lograr implicaba dar pasos para los que no tenía ningún diploma ni certificado. Porque la realidad es esta: nunca estaremos completamente preparadas.
Por eso, desde hace algunos años, adopté la regla del 70%: dar el paso y tomar acción cuando ya cuento con el 70% de conocimiento o avance.
Este principio se basa en el enfoque del general Colin Powell, quien propuso que una vez que tengas entre un 40% y un 70% de información, ya es posible tomar una decisión. Esperar más puede hacerte perder oportunidades; actuar con menos del 40% puede llevarte a errores por falta de claridad.
Dar el paso es la clave. ¿Te equivocarás? Por supuesto. ¿Podrías hacerlo mejor? También.
Pero hay algo que vale la pena recordar: la práctica hace al maestro, no la preparación.
Y sí, seguir aprendiendo es algo que no debes dejar de hacer, mientras sigues avanzando, claro está.
Dentro de ese proceso, hay entrenamientos que fortalecen directamente tu confianza:
- Sigue tomando acción, aunque no te sientas 100% lista. No necesitas certeza, necesitas movimiento.
- Modifica tu diálogo interno. En lugar de pensar: “Lo haré cuando esté lista”, pregúntate: “¿Estoy lo suficientemente preparada para intentarlo?”. Dejarás de buscar perfección y darás origen a la posibilidad.
- Cuando el Síndrome del Impostor empiece a susurrarte, recuerda cada logro que has tenido, incluso los que parecen pequeños. La evidencia construye confianza.
- Cambia tu perspectiva sobre el error. Las personas con más confianza – e incluso con más éxitos- no son las que fallan menos.
- Incomódate todos los días. Tu cerebro buscará cualquier excusa para alejarte de lo desconocido, pero debes demostrarle que no todo es tan peligroso como parece.
Es momento de empezar a confiar en ti, en tus talentos y en tu experiencia. Sin esperar a tener todas las respuestas ni a que desaparezca el miedo.
Hazlo con dudas.
Hazlo imperfecto.
Pero hazlo.
*Consultora en Imagen Pública, storyteller, autora, productora y directora creativa. Con más de 15 años de experiencia ayudando a personas y equipos a lograr un alto impacto a través de la Comunicación Estratégica.
