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Infraestructura eléctrica en México: rezago estructural frente a una demanda creciente

Redaccion E30·20/6/2026
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Infraestructura eléctrica en México: rezago estructural frente a una demanda creciente

México enfrenta una brecha crítica entre su capacidad de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica y una demanda que crece impulsada, en parte, por los efectos del cambio climático. Según especialistas del sector energético citados por Entorno, la infraestructura eléctrica nacional acumula un rezago significativo y niveles de obsolescencia que elevan el riesgo de apagones, especialmente durante temporadas de calor y frío extremo. Este no es un problema coyuntural: la descoordinación histórica entre la Secretaría de Energía, el Centro Nacional de Control de Energía y la Comisión Federal de Electricidad ha generado una planificación insuficiente frente al crecimiento sostenido de la demanda.

Un factor agravante fue la cancelación de las subastas eléctricas durante el sexenio anterior, decisión que, según analistas del sector, provocó un retraso de seis años en el desarrollo de nuevos proyectos, particularmente en energías renovables. Este freno retrasó la entrada de la CFE en un entorno competitivo que habría podido acelerar la adopción de energías limpias y mejorar la estructura de costos del sistema. Hoy, el gobierno federal busca compensar ese déficit con un portafolio de proyectos que contempla seis mil megawatts adicionales mediante centrales de ciclo combinado, plantas fotovoltaicas y otras fuentes limpias, además de inversiones superiores a 166 mil 776 millones de pesos en 124 proyectos de transmisión que sumarán más de siete mil kilómetros de nuevas líneas, financiadas en su mayoría a través de la Fibra E.

Sin embargo, el verdadero desafío no es la existencia de planes, sino la velocidad y capacidad de ejecución. Arturo Carranza, director de Proyectos de Energía de Entorno, señala que la CFE, por sí sola, carece de las capacidades técnicas y financieras para satisfacer el crecimiento de la demanda, lo que hace indispensable la participación del sector privado. Los tiempos de construcción de nuevas centrales no se alinean con la urgencia operativa del sistema, y la saturación de la red podría continuar generando interrupciones si la ejecución no se acelera. Para los estrategas corporativos e inversionistas, este escenario representa tanto un riesgo operativo como una ventana de oportunidad en un mercado energético que necesita capital, tecnología y modelos de gestión más ágiles.

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