Padrón telefónico obligatorio en México: el segmento prepago concentra el mayor rezago
Con cerca del 95% de avance en pospago y apenas 24% en prepago, el padrón telefónico expone una brecha estructural que el regulador evalúa extender 120 días para resolver

Registro de líneas celulares en México enfrenta su prueba más crítica a días de que venza el plazo oficial establecido por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT). Con 60.6 millones de líneas registradas a nivel nacional hasta el 13 de junio, los datos revelan una brecha estructural entre los segmentos de pospago y prepago que pone en evidencia los límites del modelo de cumplimiento voluntario.
AT&T, uno de los principales operadores del país con 24.1 millones de suscriptores móviles al cierre del primer trimestre de 2026, ilustra con claridad esta asimetría. La compañía ha alcanzado cerca del 95% de avance en pospago —segmento donde la CRT permitió utilizar datos de identidad ya existentes en las bases de los operadores— frente a apenas 24.4% en prepago, donde 4.1 millones de los 16.8 millones de usuarios en ese segmento han completado el proceso. El contraste no es menor: el pospago avanza por inercia institucional; el prepago depende de la acción individual de cada usuario.
Este es el nudo central del padrón telefónico. Las líneas de prepago comercializadas antes del 9 de enero de 2026 podían adquirirse sin identificación oficial, lo que significa que su registro ahora recae en la decisión voluntaria de millones de personas. Gabriel Contreras, vicepresidente legal y de asuntos externos de AT&T, señaló que parte del rezago se explica por desinformación: existe la percepción errónea de que el proceso implica almacenamiento de datos biométricos o copias de identificaciones, cuando el objetivo es únicamente asociar una línea con un titular identificado. Corregir esa percepción a escala masiva, en días, representa un desafío de comunicación pública tanto para los operadores como para el regulador.
En ese contexto, fuentes de la industria indican que la CRT evalúa una posible extensión de 120 días para evitar la complejidad operativa de suspender simultáneamente millones de líneas no registradas. AT&T ha declarado que no solicitará prórroga y que mantendrá los plazos comprometidos. La decisión del regulador, sin embargo, tendrá implicaciones que van más allá de la logística: definirá si México consolida un padrón telefónico funcional o si el instrumento pierde credibilidad antes de madurar. Para los estrategas del sector telecomunicaciones, el resultado de esta coyuntura marcará el estándar de cumplimiento regulatorio para los ciclos que vienen.


