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Economia

El futuro de la logística: orquestar en lugar de apagar incendios

Redaccion E30·25/6/2026
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El futuro de la logística: orquestar en lugar de apagar incendios

El futuro de la logística: orquestar en lugar de apagar incendios

La logística moderna enfrenta desafíos significativos en un entorno cada vez más complejo y diverso. La analogía de Lorena Luengo, gerente especializada en este ámbito, resuena con claridad: “Para que la guitarra suene lindo, primero tenemos que asegurarnos que esté afinada”. Esta metáfora ilustra el riesgo de implementar inteligencia artificial sobre bases de datos inadecuadas y anticipa una evolución hacia un modelo de logística que prioriza la orquestación sobre la simple reacción ante problemas.

La gestión logística en sectores variados, como la industria manufacturera, demanda creatividad y un profundo conocimiento de cada mercado. Desde la línea blanca y la industria automotriz hasta cadenas de comida rápida y construcción, cada segmento presenta sus propias complejidades. Por ejemplo, el poliestireno expandido, compuesto en un 98% por aire, implica un gran volumen con un peso mínimo, lo que influye en la planificación operativa.

El entorno actual de las cadenas de suministro se caracteriza por ser frágil, ansioso, no lineal e incomprensible, conceptos que pueden resumirse en el acrónimo BANI. A pesar de que las cadenas son más robustas y eficientes, su vulnerabilidad ante disrupciones, como crisis geopolíticas o riesgos climáticos, es una realidad constante. La incertidumbre, la variabilidad en la demanda y la presión sobre los costos logísticos añaden una capa de complejidad que debe ser gestionada con precisión.

La transición de un modelo logístico reactivo a uno de orquestación implica un cambio fundamental en la forma de operar. En un enfoque reactivo, los problemas se identifican solo cuando ya se han materializado, como la falta de insumos que detiene la producción. En contraste, la logística moderna busca articular todos los eslabones de la cadena para anticiparse a los problemas, garantizando la disponibilidad de stock y la satisfacción del cliente. La anticipación se convierte en un elemento crucial, y la tecnología se transforma de una ventaja competitiva a una necesidad indispensable.

El manejo de datos y la tecnología son pilares en esta transición. Existe una distinción clara entre datos e información; aunque la logística genera una gran cantidad de datos, no todos ellos se traducen en información útil para la toma de decisiones. La automatización, si se implementa sobre bases de datos desordenadas, puede llevar a un caos similar al de conectar un amplificador de alta calidad a un instrumento desafinado. La calidad de los datos es, por lo tanto, un prerrequisito para cualquier proceso de automatización exitoso.

El perfil del profesional de logística debe evolucionar hacia un enfoque más estratégico y menos operativo. Es esencial dejar atrás el modelo de "apagar incendios" y adoptar un rol que permita orquestar un flujo de información que beneficie a toda la cadena. Para lograr esto, es fundamental que los profesionales desarrollen tres tipos de inteligencia: cognitiva y creativa, que es inherente a las personas; inteligencia artificial, que permite gestionar grandes volúmenes de datos de manera ágil; e inteligencia emocional, que es clave para el trabajo en equipo.

La transformación del sector logístico no solo es una cuestión de adaptación, sino una oportunidad para redefinir la manera en que se gestionan las cadenas de suministro en un mundo cada vez más interconectado y dinámico.

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