NEO
Economia

Vehículos eléctricos de carga urbana: la apuesta mexicana por la logística de última milla

El segmento de reparto urbano de cero emisiones gana tracción en México con el desarrollo de soluciones eléctricas de origen nacional orientadas a pymes, comercio electrónico y servicios municipales.

Redaccion E30·7/7/2026
Compartir:LinkedInXWhatsAppFacebook
Vehículos eléctricos de carga urbana: la apuesta mexicana por la logística de última milla

Olinia avanza hacia el segmento de carga urbana con el desarrollo de un segundo modelo eléctrico diseñado específicamente para el transporte de mercancías en entornos metropolitanos. Denominado Olinia Cargo, el vehículo se suma a la oferta de la marca mexicana tras el lanzamiento de su primer modelo orientado a pasajeros, y se inscribe en una tendencia global que coloca a la logística de última milla como uno de los vectores de mayor crecimiento en movilidad eléctrica. Según datos del Foro Económico Mundial, los vehículos de reparto urbano representarán el 30% del tráfico en ciudades medianas hacia 2030, con presión creciente para descarbonizar esa flota.

Olinia Cargo apunta a un mercado diverso que incluye empresas de paquetería, comercios electrónicos, repartidores independientes, pequeñas y medianas empresas, servicios municipales y distribución de alimentos. La propuesta se diferencia de los vehículos de carga convencionales al priorizar el costo operativo reducido, la maniobrabilidad en calles congestionadas y la facilidad de recarga, sobre la velocidad máxima. Este enfoque responde a una lógica de nueva categoría vehicular —entre la motocicleta de carga y la camioneta de reparto— que varios mercados emergentes están comenzando a formalizar como segmento regulatorio propio. Roberto Capuano Tripp, director del proyecto, ha confirmado que la presentación del vehículo está prevista para las próximas semanas.

Desde la perspectiva industrial, el proyecto forma parte de una estrategia de contenido nacional que actualmente alcanza aproximadamente el 50% de integración local, con una meta declarada del 75% hacia 2030. Este modelo de desarrollo —que articula universidades, centros de investigación y proveedores nacionales— refleja una política industrial orientada a que México no solo ensamble tecnología de electromovilidad, sino que la diseñe. Para estrategas e inversores, el segmento de vehículos eléctricos de baja y media velocidad para carga urbana representa una oportunidad estructural: baja barrera de entrada frente al automóvil eléctrico convencional, alta demanda operativa por parte de pymes y plataformas de entrega, y un marco regulatorio que en varias ciudades mexicanas ya favorece la circulación de este tipo de unidades en zonas de acceso restringido.

Sigue leyendo