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Dependencia energética en México: por qué el gas natural importado define la soberanía

Un informe científico revela que el 75% del consumo proviene del extranjero y propone cuatro ejes para reducir la vulnerabilidad

Dependencia del gas natural importado alcanza niveles críticos en México, con el 75% del consumo proveniente del extranjero, principalmente de yacimientos no convencionales en Estados Unidos. Esta cifra representa un aumento dramático desde 2010, cuando las importaciones representaban apenas el 21% del consumo total, según datos de un informe presentado

Redaccion E30·6/8/2026
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Dependencia energética en México: por qué el gas natural importado define la soberanía

Dependencia del gas natural importado alcanza niveles críticos en México, con el 75% del consumo proveniente del extranjero, principalmente de yacimientos no convencionales en Estados Unidos. Esta cifra representa un aumento dramático desde 2010, cuando las importaciones representaban apenas el 21% del consumo total, según datos de un informe presentado por un comité científico especializado en recursos energéticos no convencionales.

La vulnerabilidad se intensifica cuando se examina la estructura del consumo nacional. El gas natural alimenta el 70% de la generación eléctrica del país, lo que convierte a este hidrocarburo en pieza central de la infraestructura energética. Las proyecciones indican que el consumo alcanzará 9,100 millones de pies cúbicos diarios en 2025, incrementándose a 10.8 miles de millones para 2030. De este volumen, el 58% se destina a generación eléctrica, el 19% al autoconsumo de Pemex, el 12% a la industria, y el 11% a hogares y comercios. Esta concentración en un único combustible fósil expone al país a volatilidad de precios internacionales y restricciones geopolíticas.

Frente a este escenario, el informe propone cuatro líneas de acción para fortalecer la soberanía energética. La primera es aumentar la generación eléctrica con energías renovables, con estimaciones de que la capacidad limpia podría crecer del 24% actual al 38% para 2030, sumando 22,000 megawatts de nueva capacidad. La segunda línea enfatiza la eficiencia energética en todos los sectores, con potencial de reducir hasta 500 millones de pies cúbicos diarios de consumo de gas natural para 2030 mediante programas en la industria y edificios públicos. La tercera busca incrementar la producción nacional en yacimientos convencionales y eliminar la quema de gas en campos petroleros, priorizando zonas con mayor potencial como Burgos y Tampico-Misantla. La cuarta línea subraya la protección ambiental como requisito transversal.

El documento reconoce que, incluso con estas medidas, México no logrará la autosuficiencia en gas natural en el mediano plazo. Sin embargo, la reducción de importaciones mediante diversificación energética y optimización de recursos convencionales representa una estrategia viable para disminuir la vulnerabilidad estructural que caracteriza al sector energético mexicano en un contexto de volatilidad global y presiones geopolíticas crecientes.

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