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Acceso a educación superior: barreras económicas en procesos de admisión universitaria

Estudiantes de regiones alejadas enfrentan costos adicionales para cumplir requisitos de exámenes presenciales

Barreras económicas siguen limitando el acceso a la educación superior en México, particularmente para estudiantes de zonas alejadas de centros urbanos. Casos como el de Fernando, un joven de 21 años que debió solicitar un préstamo de 2,500 pesos para viajar desde Morelia hasta León y repetir un examen de

Redaccion E30·14/8/2026
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Acceso a educación superior: barreras económicas en procesos de admisión universitaria

Barreras económicas siguen limitando el acceso a la educación superior en México, particularmente para estudiantes de zonas alejadas de centros urbanos. Casos como el de Fernando, un joven de 21 años que debió solicitar un préstamo de 2,500 pesos para viajar desde Morelia hasta León y repetir un examen de admisión universitaria, ilustran cómo los requisitos administrativos pueden convertirse en obstáculos financieros para aspirantes de familias de bajos ingresos.

Fernando había alcanzado el puntaje necesario (56 aciertos) para ingresar a la carrera de ciencias agroforestales en la ENES Morelia, superando el umbral requerido de aproximadamente 40 aciertos. Sin embargo, irregularidades en la modalidad en línea lo obligaron a repetir el examen de forma presencial. Esta exigencia implicó un desembolso que representaba más de una semana de su salario en su empleo actual, además de requerir permiso laboral. El costo del transporte para él y su padre superó los mil pesos solo en el viaje de ida, consumiendo más de 40% del préstamo solicitado.

Esta situación refleja un problema estructural en los procesos de admisión: la falta de consideración sobre las capacidades económicas de aspirantes en regiones periféricas. Mientras que estudiantes en ciudades con sedes de examen presencial pueden presentar pruebas sin incurrir en gastos de desplazamiento, quienes residen en zonas alejadas enfrentan costos adicionales no contemplados en sus presupuestos familiares. Fernando fue claro al respecto: sin el préstamo, simplemente no habría podido pagar los boletos del autobús.

Desde una perspectiva de equidad educativa, estos costos indirectos funcionan como filtros regresivos que afectan desproporcionadamente a poblaciones de menores ingresos. Instituciones de educación superior enfrentan el desafío de revisar sus protocolos administrativos para garantizar que requisitos como cambios de modalidad de examen no generen barreras económicas adicionales. La solución requiere tanto flexibilidad en los procesos como apoyo financiero explícito para aspirantes que deben desplazarse, especialmente cuando el cambio de modalidad es responsabilidad de la institución, no del estudiante.

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