Mercados de capitales mexicanos atraviesan un período de volatilidad con el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) acumulando caídas en cinco de los últimos seis meses. En agosto, el índice cerró con una disminución del 2.32%, finalizando en 65,430.32 unidades, lo que refleja un patrón de presión que se ha intensificado desde marzo.
Esta trayectoria descendente contrasta significativamente con el desempeño de los principales mercados estadounidenses, donde el Dow Jones, Nasdaq Composite y S&P 500 reportaron avances durante el mismo período. En México, cuatro de las cinco caídas mensuales han sido consecutivas, señalando una debilidad estructural en la confianza de los inversionistas. El análisis histórico muestra que los únicos meses con ganancias fueron enero (5.12%), febrero (5.63%) y mayo (1.08%), mientras que marzo (-3.91%), abril (-1.1%), junio (-2.36%) y julio (-0.04%) completaron el cuadro de retrocesos.
A nivel de emisoras, sectores estratégicos experimentaron caídas pronunciadas. Transporte aéreo (Volaris con -18.29%), materiales de construcción (Orbia -13.01%, Cemex -10.68%), telecomunicaciones (América Móvil -11.15%) e infraestructura (Megacable -11.98%) lideraron las pérdidas. Sin embargo, el comportamiento no fue uniforme: de las 649 firmas que cotizaron, 225 registraron incrementos de precio, 395 experimentaron caídas y 29 se mantuvieron sin cambios. Grupo Vasconia (4.92%), Cydsa (4.26%) y Alpek (3.66%) encabezaron las ganancias, mientras que Grupo Gicsa (-8.5%), Frisco (-4.58%) y Vitro (-4.0%) sufrieron las mayores correcciones.
A pesar de la volatilidad mensual, el mercado mexicano acumula un avance del 1.67% en lo que va del año, sugiriendo que la presión reciente responde a dinámicas coyunturales más que a un deterioro fundamental. El volumen negociado alcanzó 513.7 millones de títulos por un importe de 27,083 millones de pesos, indicando que la liquidez se mantiene en niveles operativos normales. Simultáneamente, el peso mexicano se apreció 0.17% frente al dólar, pasando de 17.03 a 17 unidades, reflejando una dinámica de fortaleza relativa en el mercado de divisas que contrasta con la debilidad bursátil.


