Adopción de medios de pago digitales en el comercio mexicano enfrenta barreras que van más allá de las comisiones que cobran los proveedores de aceptación. Aunque la discusión pública se ha centrado en el costo de las terminales punto de venta (TPV), análisis del sector bancario sugieren que la informalidad, los hábitos de consumo, la conectividad y la confianza en sistemas electrónicos son factores determinantes en la velocidad de transformación.
Según datos de junio de 2025, aproximadamente el 81% de las terminales punto de venta en México pertenecen a agregadores y adquirentes no bancarios, lo que indica una fragmentación del mercado de aceptación. De los comercios que aceptan tarjetas, el 64.7% utiliza plataformas fintech, mientras que el 27.3% recurre a terminales bancarias. Esta diversidad de proveedores permite a los negocios elegir entre múltiples soluciones, aunque también refleja la complejidad del ecosistema. Las comisiones cobradas incluyen componentes como tasa de intercambio, procesamiento, infraestructura, prevención de fraude y margen del proveedor, lo que explica por qué no pueden atribuirse únicamente a la banca.
Una encuesta realizada entre comercios reveló que el 48.4% de los encuestados afirma que las comisiones no les han afectado de manera significativa, mientras que el 29% reconoce haber perdido ventas por no aceptar el medio de pago solicitado por clientes. Los obstáculos más mencionados fueron conectividad deficiente, preferencia persistente por efectivo, falta de conocimiento sobre sistemas digitales, tiempos de acreditación y percepción de inseguridad. Estos hallazgos sugieren que la barrera principal no es únicamente económica, sino cultural y operativa.
Al comparar la situación mexicana con mercados desarrollados como España, emergen diferencias estructurales significativas. En España, las tasas de descuento son considerablemente menores y la profundidad financiera es superior: el 98.4% de los adultos tiene cuenta bancaria, en contraste con el 63% en México. La escala de operación, la frecuencia de transacciones y la madurez del sistema financiero generan economías que no son directamente replicables en contextos con menor bancarización. Estas diferencias contextuales explican por qué comparaciones internacionales pueden resultar engañosas sin considerar el nivel de desarrollo financiero local.
Para acelerar la digitalización de pagos, el sector identifica que las políticas deben abordar inclusión financiera, experiencia del usuario en plataformas como CoDi y DiMo, acceso a nuevas categorías de cuentas, y educación sobre medios electrónicos. La formalización de la economía y la reducción del uso de efectivo requieren un enfoque multifactorial que trascienda la discusión sobre comisiones y considere las condiciones estructurales del mercado mexicano.



