Mercado de vehículos pesados en México exhibe dinámicas contradictorias que revelan fracturas en la cadena de demanda. Mientras operaciones al mayoreo crecen con vigor, el canal minorista enfrenta contracción sostenida, evidenciando que el crecimiento agregado no se traduce en renovación de flota a nivel de transportistas independientes.

Ventas al mayoreo alcanzaron 3,025 unidades en agosto, marcando incremento del 19% interanual y acumulando 20,591 unidades en los primeros ocho meses del año (7% arriba del período comparable 2025). Ambos segmentos —carga y pasaje— contribuyeron al crecimiento: carga sumó 2,388 unidades (+17.5% anual) mientras pasaje registró 637 unidades (+25.4%). No obstante, el canal minorista contabilizó apenas 3,194 unidades en agosto (-4.83% anual) y 22,309 en acumulado (-18.24% interanual), evidenciando que la demanda concentrada en mayoristas no permea hacia operadores pequeños.

Esta divergencia refleja un desafío estructural: la flota nacional promedia 19.3 años de antigüedad, pero solo segmentos con capacidad financiera acceden a renovación. Según análisis de la industria, aproximadamente 53 vehículos usados ingresan desde Estados Unidos por cada 100 unidades nuevas comercializadas localmente, presionando precios de segunda mano y desincentivando compra de nuevos. Aunque importaciones de usados cayeron 29.2% entre enero-julio 2026, el volumen relativo sigue elevado.

Para revertir contracción minorista, la industria propone mecanismos de financiamiento con garantías de banca de desarrollo dirigidos a transportistas con máximo 30 vehículos, depreciación acelerada permitiendo amortizar hasta 86% del valor en primer año, y regulación de importaciones de usados. Estas medidas buscan que crecimiento en mayoreo se traduzca en ciclo de renovación más amplio, mejorando seguridad vehicular y eficiencia operacional en segmentos de menor escala.