Movimientos en la cúpula directiva del sector lujo aceleran su ritmo. Marco Viganò fue designado como nuevo CEO de Jil Sander por OTB Group, la empresa matriz de la marca, con incorporación efectiva el 15 de septiembre. Viganò reportará a Ubaldo Minelli, quien ha conducido la operación de forma interina por más de un año, tras la salida de su predecesor después de apenas seis meses en el cargo.
El nombramiento ocurre en un contexto de presión financiera para OTB Group, que también controla marcas como Maison Margiela y Diesel. En su último ejercicio fiscal, el grupo reportó una caída del 5% en ventas netas, cerrando en €1.6 mil millones, impactado por la contracción del canal mayorista y la desaceleración en mercados estratégicos como China y Europa. Frente a este escenario, OTB ha intensificado su apuesta por los canales directos al consumidor, que ya representan el 60% de su facturación, mientras el canal mayorista retrocedió 14.7% en moneda constante. Esta reconfiguración del modelo de distribución es consistente con una tendencia documentada por Bain & Company: las marcas de lujo que priorizan el canal directo logran márgenes operativos entre 8 y 12 puntos porcentuales superiores a las que dependen del mayoreo.
Viganò llega con un perfil construido en las principales casas del lujo global. Su trayectoria incluye roles de liderazgo en Moncler —donde dirigió estrategia global de clientes y presidió la región EMEA—, además de posiciones en Audemars Piguet, Saint Laurent, Louis Vuitton, Gucci y L'Oréal. Para Jil Sander, su llegada se suma al impulso creativo generado por Simone Bellotti, nombrado director creativo el año anterior, cuyas primeras colecciones han recibido recepción positiva en el mercado. La combinación de renovación creativa y liderazgo comercial experimentado sugiere una estrategia deliberada de reposicionamiento: fortalecer la identidad de marca mientras se construyen las estructuras comerciales necesarias para competir en un mercado de lujo que, según McKinsey, crecerá a una tasa anual compuesta del 5 al 7% hacia 2030, impulsado principalmente por consumidores de Asia-Pacífico y las generaciones millennial y Z.