Señales claras de madurez empresarial emergen en el mercado de gestión de reputación digital: Trustpilot reportó un crecimiento del 18% en ingresos durante el primer semestre de su ejercicio fiscal más reciente, con el EBITDA ajustado aumentando un 46% hasta alcanzar un récord de 26.3 millones de dólares. El margen de EBITDA ajustado se situó en 17.4%, un incremento de 2.8 puntos porcentuales frente al año anterior, lo que refleja una combinación de eficiencia operativa y demanda sostenida del segmento corporativo.
El dato más revelador para estrategas e inversores no es el crecimiento agregado, sino su composición: los ingresos anuales recurrentes de clientes que pagan más de 20,000 dólares al año crecieron un 35% interanual, y el número de cuentas en ese segmento aumentó un 29%. Este grupo ya representa el 47% de los ingresos totales, frente al 27% registrado en el primer semestre de 2023. La aceleración hacia clientes de mayor valor —entre los que figuran Expedia, Intact Insurance y Sunrun— indica un reposicionamiento estructural: las plataformas de reseñas están dejando de ser herramientas de marketing para convertirse en activos estratégicos de visibilidad en motores de búsqueda impulsados por inteligencia artificial. El propio CEO Adrian Blair subrayó que las grandes cuentas priorizan cada vez más su presencia en resultados generados por modelos de lenguaje avanzado, una tendencia que McKinsey y Gartner identifican como uno de los vectores de transformación comercial más relevantes para el periodo 2025-2027.
Desde una perspectiva de gobierno corporativo, la compañía también atravesó una transición en su liderazgo financiero, con la incorporación de un nuevo CFO proveniente de The Economist Group. Paralelamente, devolvió 25.8 millones de dólares a accionistas mediante recompras durante el semestre, manteniendo su guía de crecimiento en dígitos altos y una mejora proyectada de 2 a 3 puntos porcentuales en margen de EBITDA ajustado para el año completo. Para los líderes de innovación en Latinoamérica, el caso ilustra cómo la credibilidad digital —medida y gestionada a escala— se convierte en palanca de crecimiento B2B en un entorno donde los algoritmos de IA determinan qué empresas son visibles y cuáles no.