Más de tres millones de usuarios en México perdieron acceso a servicios de telecomunicaciones tras el cierre definitivo de un programa federal de conectividad social, suspendido por falta de presupuesto. La Comisión Federal de Electricidad, que operaba como proveedor del servicio, confirmó la interrupción del suministro, dejando sin cobertura a beneficiarios que dependían de este esquema como su única vía de acceso a internet, llamadas y mensajería. El programa ofrecía un paquete mensual renovable por hasta doce meses que incluía navegación por internet, datos para redes sociales, minutos de llamadas y mensajes SMS, además de la opción de compartir señal mediante hotspot. A medida que los usuarios agotaron sus recursos asignados, el organismo ejecutor —Promtel— canceló más de dos millones de líneas inactivas durante 90 días para liberar capacidad operativa. Aun así, los recursos resultaron insuficientes para sostener el servicio. Las gestiones realizadas ante la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes y la Secretaría de Hacienda para obtener financiamiento adicional y extender el programa hasta finales de 2025 no fueron autorizadas. El cierre de este esquema pone en evidencia una tensión estructural que enfrentan las políticas de inclusión digital en economías emergentes: la brecha entre el diseño de programas sociales de conectividad y su sostenibilidad financiera a mediano plazo. Según datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones, cerca del 30% de los hogares mexicanos aún carece de acceso a internet, concentrado principalmente en zonas rurales e indígenas. Para el Foro Económico Mundial, la conectividad es un habilitador crítico de movilidad social; su ausencia limita el acceso a educación en línea, servicios de salud digitales y oportunidades de empleo formal. La interrupción abrupta de este tipo de programas, sin estrategias de transición ni alternativas para los beneficiarios, representa un retroceso medible en los indicadores de inclusión digital que México necesita mejorar para competir en la economía del conocimiento de la próxima década.