Mientras el mercado automotor mexicano enfrenta una contracción generalizada en ventas, los SUV medianos consolidan su posición como el segmento más dinámico del sector. Actualmente representan aproximadamente el 45% de todas las patentaciones en el país, una cifra que refleja un cambio estructural en las preferencias del consumidor mexicano hacia vehículos más espaciosos, versátiles y con opciones de propulsión alternativa. Este fenómeno no responde únicamente a factores de demanda: la política arancelaria ha jugado un papel determinante en la reconfiguración de la oferta disponible.
Un cupo de 50,000 vehículos híbridos y eléctricos con ingreso libre de aranceles —condicionado a un precio FOB máximo de 16,000 dólares— ha orientado la estrategia de terminales e importadores hacia modelos que se acerquen a ese umbral. El efecto directo es que estos SUV medianos electrificados llegan al consumidor final con precios de lista que oscilan entre 32,000 y 36,000 dólares, abriendo un nicho competitivo que hace un año prácticamente no existía. Marcas de origen chino como Baic y BYD han aprovechado este marco regulatorio para ganar participación de mercado: el Baic BJ30 HEV 4x2 alcanzó 4,758 unidades vendidas entre enero y agosto, mientras que el BYD Song Pro registró 2,991 patentamientos en el mismo período, posicionándose como el híbrido enchufable más vendido del segmento.
En términos de volumen, el liderazgo del segmento revela que el precio de entrada no es el único factor de decisión para el comprador. Con 13,848 unidades acumuladas entre enero y agosto —cerca del 25% de todas las ventas de los 19 modelos analizados—, el modelo de origen estadounidense con el precio más bajo del segmento encabeza las preferencias, superando por más de 6,000 unidades al segundo lugar, ocupado por un modelo japonés con precio de entrada de 51,918,000 pesos. Los diez modelos más vendidos concentran aproximadamente el 85% de las operaciones del segmento, lo que indica una estructura de mercado con alta concentración en la cima y una larga cola de opciones emergentes. Para los estrategas del sector automotor, la señal es clara: la electrificación accesible, combinada con políticas arancelarias favorables, está redibujando el mapa competitivo de los SUV medianos en México con una velocidad que pocos anticipaban.