Alza de combustibles en Honduras: impacto económico y respuesta gubernamental

Ajustes al alza en los precios de combustibles en Honduras generan presión sobre los costos operativos de empresas de transporte, logística y distribución, sectores que absorben de manera directa las variaciones en el precio del diésel y la gasolina. La nueva estructura tarifaria, confirmada por la Secretaría de Energía, entró en vigor con incrementos que afectan gasolina súper, regular, queroseno y GLP vehicular, mientras que el GLP doméstico permanece sin cambios.

En Tegucigalpa, la gasolina súper registró un aumento de L4.87 por galón, situándose en L153.17, en tanto que la regular subió L2.45 para llegar a L135.26. En San Pedro Sula, los incrementos fueron de L4.75 y L2.38 por galón, respectivamente. El queroseno en la capital alcanzó L138.39, con un alza de L3.84, y el GLP vehicular se ubicó en L51.92 por galón. Estos movimientos reflejan la transmisión parcial de las fluctuaciones del mercado internacional al consumidor final, un fenómeno recurrente en economías con estructuras de subsidio activas.

El Gobierno hondureño elevó temporalmente el apoyo económico del 65% al 70% para amortiguar el traslado de precios internacionales al mercado interno. No obstante, este mecanismo no garantiza la congelación de tarifas: el decreto ejecutivo vigente establece un subsidio de hasta 65% para gasolina regular y diésel con vigencia hasta finales de 2026, y el incremento al 70% constituye una medida complementaria sujeta a revisión. Para los estrategas empresariales, el dato relevante es que los aumentos en diésel no se trasladan de forma proporcional al precio final de bienes y servicios, dado que otros factores —eficiencia logística, márgenes de distribución, estructura de costos fijos— modulan el impacto real en la cadena de valor.