Riesgo de propagación térmica en baterías de EVs pone a prueba los estándares de seguridad

Más de 22,500 vehículos eléctricos SUV de modelos 2023 a 2026 han sido objeto de un llamado a revisión por parte de su fabricante, quien ha recomendado a los propietarios limitar la carga de la batería a un máximo del 80% como medida preventiva. La causa exacta del problema aún no ha sido identificada, pero las investigaciones apuntan a que cargar la batería de alto voltaje por encima de ese umbral podría desencadenar una 'propagación térmica', fenómeno que implica un riesgo real de incendio interno en el paquete de baterías.

Este caso no es aislado. A principios del mismo año, una revisión previa ya había involucrado a casi 100,000 vehículos eléctricos a nivel mundial, incluyendo cerca de 44,000 unidades en Estados Unidos. El patrón refleja una tensión estructural que enfrenta toda la industria automotriz en su transición hacia la electromovilidad: la velocidad de escalamiento en producción no siempre va acompañada de la madurez suficiente en los procesos de validación de celdas de batería. Según datos del Instituto de Seguridad Vial de EE. UU. (NHTSA), los llamados a revisión relacionados con sistemas de almacenamiento de energía en vehículos eléctricos han aumentado de forma sostenida desde 2021, conforme crece el parque vehicular electrificado.

Desde una perspectiva estratégica, el incidente pone en el centro del debate la gestión de riesgos en cadenas de suministro de componentes críticos. El Comité de Seguridad de Productos del fabricante ha solicitado a su proveedor de celdas, SK Battery America, información detallada sobre los procesos de producción y una estimación de resolución. Para los directivos del sector automotriz y de movilidad eléctrica, este caso ilustra la importancia de establecer protocolos de trazabilidad y auditoría continua con proveedores de primer nivel, especialmente en un contexto donde McKinsey & Company proyecta que para 2030 más del 35% de los vehículos nuevos vendidos globalmente serán eléctricos. La confianza del consumidor en la tecnología de baterías seguirá siendo un activo tan estratégico como la autonomía o el tiempo de carga.